Jenna
Bush (en
primer
plano) vivió
su visita a
la Argentina
a pleno.
Tanto es
así que
regresó a
su país con
un novio
argentino.
Desde que se conocieron, comentan sus amigos, no pudieron separarse. Jenna, una de las hijas mellizas del presidente George Bush, se habría puesto de novia con un joven argentino de 25 años, a quien conquistó en su reciente estadía en Buenos Aires.
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De acuerdo con las versiones, el joven en cuestión se llama Ramiro González Palazzo, es estudiante de relaciones públicas, posee su propia agencia de marketing y es un destacado surfista. Hijo del camarista Mariano González Palazzo, pertenece a una de las familias más tradicionales y católicas de Comodoro Rivadavia, que entre otras actividades poseía una cadena de salas de cine en la Patagonia.
Estuvo claro desde un comienzo que la joven había imaginado su visita a la Argentina lo más alejada posible de lo que aconseja el protocolo. De ahí su agitada vida nocturna, sus paseos por San Telmo (con robo incluido) y algunas excentricidades como la recorrida por una villa miseria.
Propuesta inesperada
Fue quizás ese espíritu rebelde el que la llevó a aceptar la inesperada propuesta. Fanático xeneize, Ramiro -cuyo padre dispone de óptima relación con la Embajada de los Estados Unidos- invitó a Jenna y a su hermana Barbara a ver el partido entre Boca y Colón en un palco de la Bombonera. Sin duda, la pasión futbolística responde a un mandato paterno. Su padre es también un reconocido plateísta que saltó a las páginas de los diarios allá por el año 2000 por una polémica reunión que mantuvo en su despacho de Tribunales con el entonces jugador José Basualdo y el barrabrava Rafael Di Zeo.
Pero la relación entre los jóvenes había comenzado unos días antes del tour futbolístico, cuando un amigo panameño de Ramiro, que formaba parte de la comitiva de Jenna en Buenos Aires, los presentó.
A partir de entonces se los vio siempre juntos pero sin la molesta compañía de Barbara, la otra melliza, que ya había regresado a su país. Así, poco a poco, el joven fue dando los primeros pasos de un camino que puede convertirlo, para envidia de muchos, en el protagonista de un verdadero sueño: una especie de Máxima Zorreguieta, versión masculina.
Según se dice, Jenna y Ramiro están decidiendo por estos días pasar juntos las fiestas de fin de año, lo que demuestra lo profundo de la relación. Claro que todavía no hay acuerdo sobre si él viajará hacia los Estados Unidos o si ella volverá a Buenos Aires. Incluso, se comenta que la familia Palazzo fue invitada a viajar al rancho de Texas.
Obviamente, en estos casos habrá que tener muy en cuenta la opinión de «papá» Bush y su lógico deseo de estar con sus hijas en las celebraciones navideñas. No sería conveniente para el joven Ramiro -teniendo en cuenta las consecuencias que producen los enojos del presidente norteamericano- comenzar la relación contrariando la voluntad de su futuro suegro.
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