21 de marzo 2025 - 18:25

Una muestra reúne gran parte de la obra de la célebre grabadora argentina Zulema Petruschansky

Desde la última semana, el Espacio Cultural Municipal Ballester (Vicente López 2946) abrió sus puertas a una nueva exposición dedicada a la gran artista plástica

Construcciones temporales II, una de las obras de Zulema Petruschansky que pueden verse en la muestra. 

Construcciones temporales II, una de las obras de Zulema Petruschansky que pueden verse en la muestra. 

La localidad de Villa Ballester, en el corazón del partido de General San Martín, vuelve a ser escenario de un evento cultural de relevancia. Desde la última semana, el Espacio Cultural Municipal Ballester (Vicente López 2946) abrió sus puertas a una nueva exposición dedicada a la célebre artista plástica y grabadora argentina Zulema Petruschansky (1945-2014), una figura icónica del arte contemporáneo nacional.

Bajo el título “Obertura: Homenaje a Zulema Petruschansky”, la muestra promete ser un recorrido emotivo y profundo por el legado de una creadora que marcó generaciones con su estilo único y su compromiso social.

La apertura contó con la presencia de figuras destacadas, entre ellas el intendente Fernando Moreira, quien expresó: “Esta muestra no sólo honra a una gran artista como Zulema Petruschansky, sino que reafirma nuestro compromiso de hacer de Villa Ballester un lugar donde la cultura sea un puente para encontrarnos y crecer como sociedad”. También asistió Gabriel Katopodis, exintendente de General San Martín y actual ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires, quien resaltó el rol del Estado en este tipo de iniciativas: “El legado de Zulema nos recuerda que el arte y la cultura son derechos que el Estado debe garantizar. Es la presencia del Estado la que hace posible que eventos como este lleguen a todos, fortaleciendo nuestra identidad y nuestra comunidad”. Sus palabras subrayaron la importancia de las políticas públicas para democratizar el acceso al arte.

La exhibición, organizada por la Municipalidad de General San Martín contó con el impulso de Alejandra González Pistarini, directora del Espacio Cultural Ballester, y la artista y colaboradora del Espacio Irene Serra. Así, reúne una selección de grabados, trabajos experimentales y piezas inéditas cedidas por coleccionistas privados y el archivo familiar de la artista.

Entre las obras destacadas se encuentran sus emblemáticas series “Construcciones Temporales” y “Ciudades Futuras”, donde Petruschansky exploró las tensiones entre el paisaje urbano y las huellas del tiempo, utilizando técnicas innovadoras que le valieron reconocimiento tanto en Argentina como en el exterior.

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Zulema Petruschansky, en plena acción trabajando en una de sus obras.

Zulema Petruschansky, en plena acción trabajando en una de sus obras.

La fragilidad de lo cotidiano, un testimonio

La importancia de la obra de Petruschansky trasciende lo meramente estético. Su trabajo, profundamente enraizado en una reflexión sobre el territorio y la memoria, se convirtió en un testimonio visual de las transformaciones sociales y políticas de la Argentina del siglo XX. Sus grabados, cargados de texturas y contrastes, no solo capturan la fragilidad de lo cotidiano, sino que también invitan a pensar en las heridas invisibles de una sociedad en constante cambio. “Zulema tenía una sensibilidad especial para transformar lo que veía en algo universal. Sus obras son como mapas emocionales”, señaló Carlos Carmona, artista y amigo cercano de Petruschansky.

Desde el punto de vista técnico, Petruschansky destacó por su maestría en el grabado en metal, una disciplina que dominó con un enfoque experimental. Ella se convirtió en una referente para generaciones posteriores, desempeñándose como maestra de grabadores y transmitiendo su conocimiento en talleres y espacios como la Escuela Nacional de Bellas Artes. Utilizaba la técnica del aguafuerte combinada con aguatinta para lograr efectos de profundidad y desgaste, aplicando ácidos de diferentes concentraciones sobre placas de zinc o cobre. Este proceso, que requería un control preciso del tiempo y la intensidad, le permitía crear superficies que evocaban tanto la rugosidad de la tierra como la erosión del paso del tiempo. En piezas como “Construcciones Temporales”, se aprecia cómo superponía capas de tinta en tonos terrosos y grises, logrando un equilibrio entre lo abstracto y lo figurativo que desafía las convenciones del grabado tradicional.

El reconocimiento, los premios y la enseñanza

A lo largo de su carrera, Petruschansky cosechó numerosos reconocimientos que consolidaron su lugar en la historia del arte argentino. Entre los premios más destacados que obtuvo en vida se encuentran el Gran Premio de Honor en Grabado del Salón Nacional de Dibujo y Grabado (1995), el Primer Premio de Grabado en el LII Salón Municipal de Artes Plásticas Manuel Belgrano (2007) y el Primer Premio de Pintura en el Premio Osram de Arteclásica (2007). También recibió el Segundo Premio de Grabado en el Museo Nacional del Grabado (1991), el Segundo Premio en el XXVI Salón Nacional de Dibujo y Grabado (1990) y menciones en distintos certámenes, como la Mención Especial del XXIV Salón Nacional de Dibujo y Grabado (1988). Estos galardones reflejan su excelencia técnica y su capacidad para innovar dentro de una disciplina exigente.

Florencia Salas, crítica de arte y especialista en grabado argentino, subraya la trascendencia de esta exhibición: “Es una oportunidad para redescubrir a Zulema, una artista que no sólo dominó el grabado como pocas, sino que también supo plasmar en su obra una voz crítica y poética sobre la realidad que la rodeaba”. Por su parte, Rodrigo Alonso, destacado académico y estudioso del arte contemporáneo latinoamericano, agrega: “Revisitar el legado de Petruschansky hoy es clave en un momento en que el arte argentino busca reconectar con sus raíces y proyectarse hacia el futuro”. Ambos coinciden en que la muestra resalta el carácter investigativo de la artista, quien experimentó con texturas, fragmentos y superposiciones para construir universos visuales que aún resuenan con fuerza.

El evento también incluye una serie de actividades paralelas, como talleres de grabado para artistas emergentes y charlas sobre la influencia de Petruschansky en el arte argentino, a cargo de especialistas como Carmona y Ernesto Pesce, quienes formaron parte de su círculo cercano. Además, el viernes 4 de abril, Irene Serra, artista y una de las organizadoras, ofrecerá una charla especial sobre la vida y obra de Petruschansky, brindando una mirada íntima y experta sobre su trayectoria. La muestra estará abierta al público de martes a viernes de 10 a 20 horas y los sábados de 16 a 20, con entrada libre y gratuita, hasta el 26 de abril.

Para los vecinos de Villa Ballester, esta exposición no solo reafirma el rol del municipio como un polo cultural en el Gran Buenos Aires, sino que también celebra la memoria de una artista que, con su obra y su enseñanza, supo transformar cicatrices en paisajes y silencios en gritos. Además, complementa esta experiencia una muestra de las escultoras Gabriela Alonso Strnad y Yamila Cartannilica, quienes también exponen sus obras en este espacio, enriqueciendo la propuesta artística de la temporada. Una cita imperdible para quienes buscan conectar con el arte que interpela y perdura.

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