26 de noviembre 2009 - 22:59

Vecinos de Derqui se movilizaron en reclamo de más seguridad

Vecinos de Derqui se movilizaron en reclamo de seguridad.
Vecinos de Derqui se movilizaron en reclamo de seguridad.
La protesta se desarrolló luego de que un menor de 15 años y un mayor de 19 con antecedentes policiales fueran detenidos por la Policía en el marco de la investigación del brutal crimen de la maestra, ultimada de un disparo en el tórax para robarle el automóvil.

El caso movilizó a la presidenta Kirchner, quien recibirá al viudo de la maestra la semana próxima, y al gobernador Scioli, que podría visitarlo mañana en Derqui, según anticiparon fuentes oficiales.

Sin embargo, ambos mandatarios fueron blanco de las quejas de la familia de la maestra, que públicamente reclamó que "hagan algo, porque así ya no se puede vivir más".

De hecho, los familiares de la docente cargaron contra las autoridades por la falta de seguridad y consideraron que a Sandra Almirón "la mataron por culpa de largar a esos delincuentes a la calle".

El padre de la víctima, Rubén Almirón, sostuvo: "Mi hija se ha muerto. Ella era un encanto y ahora está muerta. La mataron por culpa de largar a esos delincuentes a la calle".

"Si un menor te mata y tiene un arma, deja de ser menor. No los pueden largar a la calle y no me importa que sean menores", enfatizó en la puerta de la sala velatoria, en Derqui.

Y agregó entre lágrimas: "Mañana o pasado mi hija va a quedar en el olvido porque le va a pasar a otra persona. Queremos vivir como gente".

Por su parte, el marido de la docente de 37 años dijo que "seguramente los delincuentes habían estudiado los movimientos" de la familia, ya que tanto él como su mujer llegaban habitualmente a la misma hora a su casa.

La hermana María Elena Toledo, la representante del Colegio Santa Ana, una de las instituciones donde Sandra daba clases, quien sostuvo: "Ella no se resistió. Simplemente gritó y pidió ayuda".

El marido de Sandra, por su parte, hizo un pedido público a la Presidenta para que "haga algo" para frenar la ola de inseguridad, y le dijo: "Que sepa que ella tiene hijos, que le puede pasar a ella también. Esta vez le tocó a mi señora, pero le puede pasar a cualquiera".

"Me robaron todo lo que yo tenía", manifestó Walter, luego de definir además la tarea de su esposa como una "docente excelente".

Sandra trabajaba como docente en el Colegio Santa Ana y en la Escuela número 43 de la misma zona donde vivía, en el distrito de Pilar.

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