La imprescriptibilidad de los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel sigue siendo un dolor de cabeza para el gobierno. Sucede que, de aceptar el pedido de los familiares de las víctimas de ambos ataques, correría el peligro de que todos los demás atentados terroristas que se produjeron en el país, incluyendo obviamente los de la década del setenta, podrían ser juzgados y sus autores condenados.
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Tal como adelantó este diario la semana pasada, una numerosa delegación de familiares y amigos de las víctimas se reunió con Néstor Kirchner para llevarle el anteproyecto de ley declarando crímenes de lesa humanidad a los actos de terrorismo, lo que -según la definición de las Naciones Unidas-los haría imprescriptibles. La inquietud de este grupo se basa en la posibilidad de que todas las causas conexas o derivadas de la principal sean declaradas prescriptas, por haber transcurrido más de diez años desde el atentado.
Lo llamativo es que el Presidente les sugirió a los familiares tratar de encontrar un acuerdo con el CELS; la solución sugerida por los abogados del CELS fue adoptar como «fecha de corte» el año 1989, que es la establecida en el Pacto de Roma, al que la Argentina adhirió «con reservas» justamente para impedir el juzgamiento de los actos terroristas previos a ese año. La sugerencia pareció razonable a los familiares, y a partir de ese acuerdo se logró compatibilizar los proyectos que habían hecho sus abogados y los de la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia. «Si nos ponemos de acuerdo, deberíamos estar remitiendo el proyecto al Congreso no más allá de fin de mes», había prometido esa tarde Kirchner.
• De acuerdo
Luis Czyczewski, padre de una de las víctimas del atentado contra la AMIA y que estuvo presente en ambas reuniones, dijo a este diario que «en los fundamentos estamos totalmente de acuerdo; falta pulir algunos detalles de la parte resolutiva».
Esos «detalles», obviamente, tienen que ver con la retroactividad de la norma, y también cómo evitar que los acusados por hechos conexos con el principal se beneficien con el principio de la ley más benigna. Sería el caso del comisario Carlos Castañeda, que está siendo juzgado por estos días acusado de haber destruido casetes con grabaciones clave sobre el atentado del 18 de julio de 1994. En este caso, el tribunal se reservó el derecho de pronunciarse sobre si el hecho había o no prescripto hasta el momento de dictar sentencia, lo que podría ocurrir en las próximas semanas. De fallar a favor del acusado, todas las demás causas de lo que queda de la causa AMIA se desplomarían en cascada.
No parece ser, de todos modos, la intención oficial, que busca acercarse lo más posible a la comunidad judía argentina. Ya se ha hecho un hábito que Cristina Kirchner participe en actos organizados por entidades judías, y hoy por la mañana volverá a hacerlo: será en la comunidad Bet-el, en el barrio de Belgrano «R», donde alumnos de esa escuela jurarán la bandera junto a chicos católicos y musulmanes.
Además, prestaron apoyo al acto que hoy a las 9 se llevará a cabo en la puerta de la sede de la mutual hebrea, que a diferencia del que se hace todos los meses, contará con una fuerte presencia de escolares, tanto de la red educativa judía como de alumnos de escuelas públicas; es que este mes el atentado será materia de estudio obligatoria en la Ciudad.
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