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Autos truchos, otro caso que arde, se queda sin juez, como Skanska

También como en otros casos resonantes, Petrone no será el único juez relacionado con ese escándalo. Matas debe prestar declaración indagatoria también ante el juez federal Norberto Oyarbide por el delito de asociación ilícita y por negociaciones incompatibles con la función pública.
Como la familia judicial argentina es chica, sobre todo el fuero federal y el penal económico, los nombres suelen repetirse en la distribución de las causas estrella, más aún cuando juez tras juez van pasando como subrogantes en los juzgados que el gobierno mantiene vacantes.
Oyarbide es uno de los jueces más duchos en el trabajo de subrogar y en casi todos los casos le tocaron causas complicadas. Tuvo que hacerse cargo, por subrogación, de la causa donde se investigan, por denuncia de Ricardo Gil Lavedra, los gastos de viajes de Cristina de Kirchner durante la campaña presidencial de 2007; reemplazó temporariamente a María Servini de Cubría en la investigación sobre los conflictos del casino flotante y tiene a cargo también el tramo de la causa de la Triple A donde se investiga si Isabel Perón cometió delitos de lesa humanidad.
El caso Skanska es otra prueba del arte local de subrogar. Comenzó en manos del juez Javier López Biscayart, pero luego la Cámara decidió dejarle solo la investigación por evasión y pasar a Guillermo Montenegro la causa por las supuestas coimas pagadas por los sobreprecios en la contratación de obras para la ampliación de gasoductos.
Montenegro dejó el cargo para asumir el 10 de diciembre pasado en el Ministerio de Seguridad y Justicia del gobierno de Mauricio Macri. La causa empezó entonces su recorrido: pasó en subrogancia a manos de Sergio Torres, el juez que investiga el caso Greco, después a Norberto Oyarbide, otro acumulador de temas notables, pero que en este caso se excusó, y de ahí a Servini de Cubría. Finalmente, la jueza federal recomendó que el expediente volviera a manos de Oyarbide, que seguía sin demasiado interés en tenerlo bajo su órbita.
Así la causa no perdió sólo al juez, sino también al fiscal Carlos Stornelli, que partió a ocupar el Ministerio de Seguridad bonaerense que le ofreció Daniel Scioli.
Pero las penurias de Skanska no terminan allí: López Biscayart también puede salir de escena -y quedarse sin juez también la investigación por evasión- porque está propuesto para ascender a la Cámara Federal porteña. Es decir, un caso casi «de manual» para graficar los movimientos de la Justicia nacional.
La novela del valijero Antonini Wilson también aporta un ejemplo impecable sobre los cambios de jueces. En el sorteo, cuando la Aduana decidió presentar la denuncia, le cayó en manos a la jueza Marta Novatti, que estaba de turno la madrugada del 4 de agosto cuando comenzó el escándalo como subrogante en el juzgado que quedó vacante tras la salida de Juan José Galeano. Ella se excusó y tras largas demoras la Cámara en lo Penal Económico la obligó a hacerse cargo del expediente. Por licencia de Novatti, la causa pasó a manos de Marta Marmisolle, volvió a Novatti y recién ahora quedó en manos de Petrone, nuevo jefe del Juzgado Federal Nº 9, donde caerá también el tema de los autos diplomáticos.

