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Conjueces dan a la crisis un final abierto
Es decir, estos jueces elegidospara casos excepcionales no sólo podrían reponera Boggiano en la Corte, sino también a Moliné O'Connor, que ya llevó su caso a un tribunal internacional.
Para los senadores sería un dolor de cabeza y más que un tirón de orejas del Presidente por tan desprolijo trabajo. Para la comunidad internacional, un escándalo jurídico sin precedentes y una falta total de seguridad jurídica. Con tremendo papelón es poco probable que algún inversor extranjero quiera desarrollarse aquí.
• Hipocresía
Los senadores que pujaban por voltear a Boggiano se ocuparon ayer de dos cuestiones: de identificar al quinto juez (buscaban a un desleal) que votó a favor de Boggiano luego de un cuarto intermedio. Y de remarcar que el fallo de los conjueces «no tiene ningún valor». Una hipocresía: si los cinco jueces que aceptaron analizar el caso Boggiano y ordenaron regresar al cortesano al tribunal, en un próximo paso anulan la sentencia y la acusación del Senado, el juez supremo será repuesto en su silla.
Además, habrá quedado abierto un conflicto de poderes. Es decir, estará cuestionada la potestad del Congreso para remover a un juez cuando no se trate de un delito gravísimo y sólo se lo castigue por sus sentencias.
La causa Meller tiene ese contenido. Es doctrina de hace 50 años en la Corte no revisar una sentencia que provenga de un Tribunal Arbitral de Obras Públicas.
Además, los jueces (a los que se les reclama independencia) tienen como horizonte el caso del juez Samuel Chase. Cuando en 1805 el Congreso de Estados Unidos, con mayoría republicana y disgustado por la línea política de la magistratura, llegó a acusar a Chase por su decisión en el caso de la Alien and Sedition Act, el Senado correctamente lo absolvió, porque entendió que había una politización del juicio del magistrado.
Chase salió del Senado y permaneció seis años más en su cargo hasta que murió. Nunca más en Estados Unidos se repitió un extremo de esa naturaleza. Por eso, la elección de los jueces de la Corte Suprema resulta hoy en ese país tan importante como la de un presidente.
Desde la conclusión del procedimiento contra el juez Chase hasta el presente, la opinión generalizada es que la invocación del procedimiento de juicio político no es una respuesta apropiada para contrarrestar decisiones judiciales no populares.


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