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Gobierno busca sumar también sus abogados al Consejo de la Magistratura si lo cambia
Romper la representación de los abogados en el Consejo de la Magistratura y aumentar la hegemonía en la Justicia son la ambición que ocupa ahora a la administración Kirchner. El gobierno decidió jugar en las elecciones de los profesionales y anotar a candidatos propios. La primera batalla será en abril, cuando se dispute la presidencia del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal. La otra elección decisiva será en octubre, cuando todos los abogados del país elijan a quienes los representarán en el Consejo de la Magistratura. Son dos que, si responden al gobierno, se sumarán a los 5 que tendrá según la reforma que debe votar aún la Cámara de Diputados.
El kirchnerismo se entusiasma también con el control de los abogados. En abril habrá elecciones en el Colegio Público de la Capital y en octubre se elegirán los letrados consejeros que irán al Consejo de la Magistratura.
• Apoyo
La Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA) también hace sus cuentas y estima que estaría en condiciones de obtener el apoyo de 60% del padrón de todos los abogados del país. Y, así, asegurarse un abogado de tropa propia en la magistratura.
Si los números son interesantes, también lo es analizar el esquema de poder que el oficialismo imagina.
• En un consejo de 13 miembros, siete corresponden al bloque político. Es decir, son 3 legisladores por cámara y un representante del Ejecutivo. De movida, el sector político se reserva 53,87% del poder decisorio, un amplio número para sesionar con quórum propio y la posibilidad de resolver sobre todas las cuestiones que no requieran mayoría oficial.
• De los 6 legisladores, 4 le corresponden al oficialismo que sumado al representante del Ejecutivo forman un quinteto que concentra 38% de poder de veto en el Consejo de la Magistratura. Si a ese bloque se le suma uno o dos abogados que responden al oficialismo, entonces el gobierno tendrá, prácticamente, garantizado un poder solitario para frenar la nominación de una terna de candidatos a juez que no le interese.
• La otra pata de la estrategia está en el Senado. Por si acaso algún consejero díscolo se opone a consentir a algún candidato a juez. «La señora» Cristina sentó al chubutense Marcelo Guinle en la decisiva presidencia de la Comisión de Acuerdos del Senado. Allí se define quién de los nominados alcanza el rótulo de juez y también a quiénes se desecha.
• Misión
Guinle además de hacer firmar el dictamen de la reforma del consejo de jueces, cuando la primera dama no podía hacerlo porque técnicamente no era senadora, ocupa otro cargo importante. Es vicepresidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales.
El lugar de Guinle no es casual. El senador chubutense en 2003 fue el segundo hombre de sucesión de Kirchner. Fue presidente provisional del Senado. Se entiende entonces, que su misión será respetar y llevar adelante el proyecto que más convenga al gobierno de Néstor Kirchner.


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