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Renunció como damnificado el último acusador del padre Grassi
Padre Julio Grassi
Scola es un psicólogo que alguna vez mantuvo polémicas científicas con el padre Julio Grassi en cuanto a si es mejor un núcleo familiar pequeño para educar a uno de los chicos abandonados en la calle o institutos grandes donde hay cientos. Se interpone hacia lo mejor la falta de posibilidades de lograr hogares reeducativos voluntarios para tantos miles de chicos en esas condiciones. La provincia de Buenos Aires, por ejemplo, tiene un solo instituto oficial. La Fundación del Padre Grassi ya atendió a casi 5.000 chicos con establecimientos medianos o grandes distribuidos en varias partes del país.
En ese enfrentamiento pedagógico legítimo entre Grassi y Stola estalla un conflicto judicial femenino en Morón: una vacante de jueza de menores fue cubierta por el Poder Judicial con una Dra. Gandolfo, que venía desempeñándose en la asesoría de menores. La decisión irritó a la Dra. Ravena Godoy, que ocupaba en ese juzgado vacante la secretaría y creía que lograría el cargo de jueza. Le reprocha a un juez de garantías Meade por considerarlo culpable de perder el concurso. Meade varias veces había sido juez subrogante de menores en ese juzgado sin titular. También era Meade amigo del fiscal general de Morón Nieva Woodgate.
A Ravena Godoy le consiguen un cargo de jueza de menores, pero en San Isidro. No lo acepta inicialmente y va a pedirle ser asesora jurídica de la Fundación al Padre Grassi que le responde que la institución no puede pagarle lo que ganaría como jueza. Irritada Ravena Godoy, sin estar de turno, meses después recibe en San Isidro a un menor -el nombrado Aguirre hoy de 23 añosllevado por Irene Bais y Mirian Lewin, productoras de «Telenocheinvestiga» en «Canal 13». «Clarín» andaba buscando algo contra Grassi por haberse negado éste a declarar como testigo contra Rodolfo Galimberti y asociados y por necesitar algo periodísticamente explosivo para el retorno a pantalla de Telenoche. Baiss inclusive llega al insólito en periodismo de ser productora y periodista y dejar asentado un pedido formal de tenencia del menor Aguirre.
La jueza Ravena Godoy, de otra jurisdicción, no remite el caso del menor «Gabriel» a los jueces naturales de Morón sino directamente a su amigo el juez Meade. Lo demás son complicidades, desmentidas, separaciones (a Meade por prejuzgar, a un fiscal Flores por adulterar la declaración de un testigo a favor de Grassi, a fiscal Bustamante que al tomarle declaración al religioso le aconsejó que lea «El Proceso» de Kafka si no entendía por qué estaba en medio de un insólito proceso judicial). En meses vendrá el juicio oral sin «particulares damnificados» y haber renunciado a tener abogados.
Hoy los numerosos letrados del padre Grassi como Jorge Sandro, Hernán Maloney, Laura Fechino, Andrea Novello y Luis Osler discutirán las pruebas para ese juicio al padre Julio Grassi que nació como una venganza de juezas heridas y de «Clarín» aprovechando cuando ya nadie cree que tenga sustento serio para llevarse a cabo. Hay un «legajo de identidad reservada» que nunca se les mostró a los abogados defensores y que hoy se los deberá hacer conocer.


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