12 de julio 2006 - 00:00

Risa de un asesino de Blumberg (h)

Tres de los procesados por el secuestro y asesinato de Axel Blumberg ayer al ingresar a la sala de la Prefectura de Olivos (Bs. As.) donde se les inició el juicio oral. Uno de ellos mostró crueldad al reírse cuando leyeron el relato de la fuga del joven asesinado.
Tres de los procesados por el secuestro y asesinato de Axel Blumberg ayer al ingresar a la sala de la Prefectura de Olivos (Bs. As.) donde se les inició el juicio oral. Uno de ellos mostró crueldad al reírse cuando leyeron el relato de la fuga del joven asesinado.
Dos años y tres meses después de que el cadáver de Axel Blumberg apareciera en un descampado de Moreno, y detone el episodio delictual de mayor impacto del último tiempo, un tribunal federal comenzó ayer a juzgar a 16 imputados directos e indirectos por ese crimen del joven.

La jornada inicial -de un proceso que se estima se extenderá por tres meses- se agotó en la lectura de la causa y algunos detalles formales, como la orden de apartar a uno de los acusados. Hoy comienza la ronda testimonial con la declaración de los primeros testigos.

El juicio estuvo salpicado por instantes de tensión y dolor. El llanto de los familiares -la madre de Axel, María Elena Osorniz, se quebró en varias ocasiones durante la lectura de la causa- y un incidente en torno a la actitud de algunos acusados que se reían y hacían muecas cuando escuchaban el relato de las atrocidades de las cuales se los acusa en este juicio. Fue el momento más tenso de la audiencia. El presidente del Tribunal Oral Federal 2 (TOF 2), Daniel Cisneros, advirtió a Carlos Saúl Díaz, imputado como coautor del crimen de Axel, que deje de hacer gestos y sonreír mientras se procedía a la lectura de los expedientes.

Ocurrió ante una reacción puntual: al leerse el expediente donde consta que el acusado,al ver salir a Axel del baúl del auto donde estaba cautivo, gritó: «¡Se escapa el gato!». Allí, Díaz lanzó una carcajada, un gesto impiadoso, fuera de lugar. El retrato de una personalidad.

Y provocó la reacción de Juan Carlos Blumberg que, a viva voz, reclamó al tribunal: «Señor presidente, se está riendo. Por favor, le pido que imponga el respeto a esta audiencia». De inmediato, el público -una 30 personas- comenzó a aplaudir.

Cisneros, que ya había reprendido al acusado, se dirigió a Blumberg: «Ya le hice la advertencia, y usted no vuelva a hablar sin antes solicitar autorización al tribunal». Luego avisó que no permitiría que se repitan los aplausos.

  • Tristeza

    Más tarde, al hablar con la prensa, el empresario explicó su reacción. «Es muy triste porque uno piensa que esos individuos deberían estar arrepentidos de lo que hicieron, que estando en la cárcel tendrían que haber reflexionado y uno los ve haciendo burlas, morisquetas», advirtió.

    El resto de la jornada, que comenzó a las 9.40 -varias veces, interrumpida con cuartos intermedios para que descanse la secretaria encargada de la lectura y un receso de una hora a las 13.45-, se desarrolló sin estridencias ni complicaciones.

    Reinó, claro, un clima de angustia y tristeza, más notable en los tramos en que la lectura refería a momentos del cautiverio de Axel. Su padre confesó luego que el relato de cuando los secuestrados jugaban a la ruleta rusa con su hijo fue el instante más doloroso.

    Además de los padres del joven, también siguieron la audiencia su ex novia y amigos. Asistieron, a su vez, Juan Carlos Bragagnolo, padre de Matías, adolescente muerto en Palermo; y Constanza Guglielmi, hermana de María Pía, asesinada en un intento de asalto. También, integrantes de Madres del Dolor, grupo de familiares de víctimas de la inseguridad y el abuso policial.

    Entre ellas, Marta Canillas, Vivian Perrone e Isabel Yaconis. Concurrieron, a su vez, familiares de algunos de los 16 acusados.

    En medio de un fuerte despliegue de seguridad, del que participaron 100 efectivos de distintas fuerzas federales -hasta el grupo de elite Albatros de Prefectura que trasladó y custodió a los menores de edad-, los imputados arribaron a partir de las 8.

    El juicio contra la banda de «el Oso» Peralta se desarrollará en la sede que Prefectura tiene en el puerto de Olivos, lugar donde anteriormente se realizaron otros procesos. Por caso, el seguido a la banda de «el Gordo» Valor.

    La mudanza a ese lugar se concretó luego de un arduo debate legal entre Blumberg y el TOF 2 sobre si el proceso debía o no ser público. Se impuso el criterio de Blumberg, aunque las audiencias no pueden ser filmadas ni grabadas por los medios. Tampoco se puede fotografiar a los acusados. Es para evitar impugnacionesde declaraciones e identificaciones.

    El padre de Axel logró, también, que entre los imputados se incluyera a dos efectivos en disponibilidad preventiva de la Policía Federal, Juan José Schettino y Daniel Gravina, acusados de encubrimiento por no informar al fiscal Jorge Sica que la banda de Peralta estaba vinculada al secuestro de Axel.

    Entre los imputados, los más comprometidos son Peralta, los hermanos Daniel y Carlos Díaz, Sergio Damián Miño y Mauro Abraham Maidana. También, tres mujeres vinculadas a los miembros de la banda.