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La curiosa historia de WhatsApp ¿Nació en la Argentina?

Sus creadores aseguraron en una charla en la Universidad de Standford que los problemas de comunicación que tuvieron cuando llegaron al país de vacaciones fueron el puntapié inicial para crear lo que es hoy el chat más utilizado del mundo.

¿Quién diría que WhatsApp es una inspiración argentina? Probablemente, pocos encuentren lazos entre el país y la app más famosa del mundo. Pero la realidad es que sí, WhatsApp de alguna manera nació aquí.

“En 2008 empecé a viajar, fui a Argentina, a Rusia, a Ucrania, a Hungría, a Israel, un montón de países, estuve yendo y viniendo por dos o tres meses, y lo que realmente me costaba durante ese período fue mantenerme en contacto con mis amigos”, explicó Jan Koum, uno de sus creadores, en un video en el que se lo ve en la Universidad de Standford, el cual fue difundido hace pocos meses. “Especialmente en Argentina, no sé si alguien acá es de Argentina... Ahí está, una persona... ¿qué pasa con sus códigos de marcación? ¡Es tan complicado! Nunca pude entenderlo”, agregó.

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“Cuándo estábamos en Argentina, queríamos que las personas nos llamen. Activamos un chip de una operadora local, pero no podíamos lograr que nos llamen desde el exterior por los complicados códigos y prefijos”, sostuvo. A lo que se refería es a que había demasiados números que marcar, como el 00 inicial, el prefijo 54 y luego lo correspondiente a un celular.

Esa complicación fue el puntapié inicial para crear lo que es hoy una de las empresas más importantes del globo.

Con 1.500 millones de usuarios, WhatsApp logró revolucionar el mundo de la comunicación. Su función era ser un chat multiplataforma basado en la agenda de contactos del teléfono móvil, por lo cual todo aquel que tuviera la aplicación podría chatear con total libertad con sus contactos.

Otra versión, cuenta que Kuom ya venía pensando en un servicio de chat, cansado de tener llamadas perdidas por la prohibición de usar el celular en el gimnasio al cual asistía. Verdadero o no, él nunca desmintió este rumor.

Más allá de esto, la historia de su creador se remonta a muchos años antes. Jan Kuom es un inmigrante ucraniano, que se mudó a Estados Unidos a los 16 años por los conflictos por los que atravesaba en ese momento su país. Se radicó en California, donde trabajó en un supermercado, y poco a poco se fue formando para aprender a programar. En 1997 logró entrar a Yahoo! donde conoció a quien sería su futuro socio, Brian Acton. Allí trabajó hasta 2007. Luego, comenzaron una gira turística por todo el mundo.

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Dos años después, Acton se postuló para ingresar a Twitter y Facebook, pero en ambos casos fue rechazado. “Me rechazaron en Twitter. no hay problema, el viaje hubiese sido largo”, tuiteó en su cuenta personal, refiriéndose a la distancia entre la empresa y su casa.

“Facebook me dio de baja. Igual fue una oportunidad para conocer personas muy valiosas”, dijo después cuando no fue admitido en la compañía liderada por Mark Zuckerberg.

Finalmente, en 2009, surgió la brillante idea de este chat.

WhatsApp es un juego de palabras. Una manera coloquial en inglés de decir: “¿Cómo estás?”, el disparador de la gran mayoría de las conversaciones.

Cuando nació la empresa, había tres fundamentos que sus creadores pidieron no romper: WhatsApp no debería tener publicidad, ni juegos, ni trucos. Tres pilares que al día de hoy se siguen cumpliendo, pero nada asegura que alguno vaya a quebrarse próximamente.

Google fue el primero en ofertar por la compra de WhatsApp. Pero sus 10.000 millones de dólares no alcanzaron para convencer a sus dueños.

Finalmente, el 19 de febrero de 2014, Kuom vendió la app por la extraordinaria suma de 19.000 millones de dólares, una de las transacciones más abultadas en la historia de la tecnología.

Pocos recordarán que este chat fue en un momento una aplicación de pago. Para bajarla había que pagar un dólar. Con su auge, llegó luego la buena noticia: la aplicación sería gratis en todo el mundo.

En 2018, Kuom decidió renunciar a la firma. Sin demasiadas explicaciones, muchos apuntan a que se debió a sus diferencias con Facebook. Cuando Mark Zuckerberg compró WhatsApp, la aplicación sólo contaba con 450 millones de usuarios. Todas las herramientas que se fueron añadiendo a posteriori hicieron que la aplicación sumara más personas.

REINVENCIÓN

A lo largo de los años, WhatsApp supo reinventarse para hacer de ella lo que es actualmente.

Permitió armar chats grupales, incorporó la función para mandar audios de voz y más tarde poder hacer videollamadas.

Mientras tanto, la aplicación se sigue transformando. Recientemente, se lanzó WhatsApp Business, una aplicación paralela a la clásica pensada para la relación entre empresas y clientes.

En cifras

Más de 1.500 millones de usuarios.

Se envían más de 60.000 millones de mensajes diarios.

Se comparten 4.500 millones de fotos y 1.000 millones de videos.

Está presente en 180 países.

Los usuarios promedio entran 23 veces por día a la aplicación.

En 2018, fue descargada 747 millones de veces en Google Play.

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