Una cafetería del norte de Serbia abrió sus puertas con una particularidad: seis alpacas circulan libremente entre las mesas y se acercan a los visitantes. El lugar funciona en el complejo turístico Tiganjica Ethno-Village, cerca de Stajicevo, a unos 50 kilómetros de Belgrado, y permite a los clientes compartir el espacio con los animales mientras toman algo.
El Alpaca Cafe comenzó a funcionar hace apenas una semana y es una propuesta poco habitual en Europa. La idea surgió de Zoran Ostojin, propietario del complejo, después de conocer un establecimiento similar durante un viaje a Eslovaquia.
“Mi esposa y yo estuvimos en una cafetería de alpacas en Eslovaquia y quedamos fascinados. Queríamos que la gente de nuestro país conociera a las alpacas y sintiera a este animal y su energía”, contó Ostojin a medios locales.
Las seis alpacas tienen distintos tamaños, colores y personalidades. Son animales emparentados con las llamas y los camellos, aunque de menor tamaño, y se caracterizan por su temperamento tranquilo y su particular forma de comunicarse mediante sonidos suaves.
Durante la visita, los clientes pueden acercarse a los animales y alimentarlos. Para hacerlo, el establecimiento entrega pequeños recipientes con zanahorias, lechuga y manzanas. Las reglas indican que no está permitido llevarles comida propia ni acercarse por detrás. Además, es necesario reservar previamente. La entrada cuesta alrededor de €10 e incluye una bebida y un recipiente con alimento para las alpacas.
El particular café de Serbia que tiene alpacas como compañía.
Las alpacas tienen distintas personalidades y comportamientos
Cada animal tiene su propio carácter. Según Simona Frangi, cuidadora de las alpacas, Ljubica, una de las de color negro, suele mostrarse de mal humor, mientras que Snezana ocupa el lugar de líder del grupo.
“Son muy sensibles a las intenciones de las personas", explicó Frangi. "Perciben si alguien quiere hacerles daño y se alejan. Pero si alguien quiere ofrecerles algo, se acercan”, agregó.
El café forma parte de un complejo que también cuenta con un pequeño zoológico, un restaurante y un jardín. La relación de Ostojin con los animales comenzó mucho antes de la apertura del establecimiento: junto con su hermano, desde chicos se dedicaron a cuidar ejemplares heridos.
La primera alpaca llegó al lugar hace ocho años, como regalo del Zoológico de Belgrado. Desde entonces, Ostojin quedó especialmente interesado en estos animales. “Le gustó mucho la energía, la emoción que transmite este animal”, contó.