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5 de noviembre 2025 - 16:00

Cómo saber cuando una picadura es grave y qué medidas tomar, según un pediatra

Durante el verano, las altas temperaturas, la exposición solar y la presencia de insectos hacen obligatorios las precauciones y los cuidados extra.

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Cómo protegerse del sol y de los mosquitos en el verano. 

iStock

Con la llegada del verano, las actividades al aire libre se multiplican y con ellas, los cuidados intensivos para la piel. La exposición prolongada al sol y la presencia de insectos son una combinación frecuente en verano que puede provocar desde irritaciones leves hasta reacciones alérgicas más serias.

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Por eso, protegerse correctamente no solo implica usar protector solar, sino también prevenir picaduras y saber cómo actuar si ocurren. Mantener una rutina de cuidado adecuada, elegir los productos correctos y conocer las medidas de primeros auxilios ante una reacción, son detalles claves para disfrutar de tu verano.

Especialmente en el caso de los niños, es fundamental aplicar la regla de primero protector solar y después repelente, una técnica sencilla pero eficaz para asegurar una doble protección.

picadura

Tipos de picadura

Las picaduras más comunes en verano suelen ser las de mosquitos. En general, estas picaduras no representan un riesgo grave, pero sí pueden causar molestias intensas o reacciones alérgicas leves. Por eso, es importante mantener la piel limpia, evitar rascarse y aplicar productos calmantes que contengan ingredientes antiinflamatorios o refrescantes, como la alantoína o el aloe vera.

Cuando se está al aire libre, especialmente en zonas con mucha vegetación o cuerpos de agua, es fundamental usar repelente y ropa liviana que cubra brazos y piernas. De esta manera se minimiza el contacto con insectos y se reduce el riesgo de infecciones cutáneas o reacciones más severas.

Existen cuatro tipos de reacciones que puede generar una picadura, y se distinguen principalmente por el tamaño de la roncha, el nivel de inflamación y la intensidad del color:

Cómo actuar ante una situación grave

Cuando una picadura de mosquito provoca una reacción grave, lo primero es evaluar la magnitud de los síntomas. Aunque la mayoría de las picaduras son inofensivas, en algunos casos pueden desencadenar una respuesta alérgica importante. Si la roncha se inflama de manera exagerada, se endurece, cambia a un tono rojizo intenso o aparece fiebre, malestar o dificultad para respirar, se trata de una reacción que requiere atención médica inmediata. Estos síntomas pueden indicar una infección o una hipersensibilidad al veneno del mosquito.

Mientras se busca ayuda profesional, es importante no rascar la zona ni aplicar productos irritantes. Lo ideal es limpiar la piel con agua y jabón neutro, colocar frío local (como una compresa o hielo envuelto en un paño) para disminuir la inflamación y usar cremas calmantes con corticoides suaves si fueron recetadas previamente. También se puede tomar un antihistamínico oral, siempre bajo indicación médica, para aliviar la picazón intensa.

En los casos más serios, cuando la picadura genera una reacción generalizada, como ronchas en todo el cuerpo, hinchazón facial o dificultad respiratoria, es posible que se trate de una reacción alérgica sistémica. Ante esto, hay que acudir de urgencia a un hospital. En bebés y niños, el cuidado debe ser aún más riguroso, ya que su piel es más sensible y pueden desarrollar fiebre o irritación severa con mayor rapidez. Actuar rápido y evitar remedios caseros ayuda a prevenir complicaciones y favorece una recuperación más segura.

protector solar

La regla "PP" para cuidar a los más chicos

La llamada regla PP resume dos pasos esenciales para proteger a los niños durante el verano: primero protector, luego repelente. Esto significa que el protector solar debe aplicarse antes que el repelente, siempre sobre la piel limpia y seca, al menos 20 minutos antes de exponerse al sol. De esa forma se asegura una correcta absorción del filtro solar y una protección más duradera frente a los rayos UV.

Una vez absorbido el protector, se coloca el repelente sobre las zonas expuestas, evitando ojos, boca y manos para prevenir irritaciones. En bebés y niños pequeños, es preferible aplicar el producto sobre la ropa o en pequeñas cantidades sobre la piel, usando fórmulas adecuadas para su edad.

Este orden no sólo garantiza una doble protección contra las picaduras y el daño solar, sino que también evita interferencias entre ambos productos.

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