Cada vez más personas transforman termos viejos en macetas sustentables para el jardín y demuestran que un objeto en desuso puede convertirse en una pieza funcional y decorativa. La reutilización permite reducir residuos, ahorrar dinero y sumar un detalle original tanto en interiores como en espacios al aire libre.
Cómo un termo olvidado se puede convertir en una maceta sustentable: la tendencia que transformará tu jardín
Reciclar termos en desuso como macetas es una opción práctica, económica y sustentable para dar nueva vida a balcones y patios.
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Un termo en desuso puede convertirse en una maceta original y sustentable.
Con el uso cotidiano, muchos termos pierden su capacidad de conservar la temperatura o sufren golpes que los vuelven incómodos para el mate o el café. En lugar de terminar olvidados en una alacena o directamente en la basura, hoy encuentran una segunda oportunidad como contenedores para plantas.
¿Por qué elegir un termo como maceta?
La propuesta combina reciclaje, ahorro y diseño. Gracias a su estructura resistente y su forma alargada, los termos ofrecen una base sólida que se adapta con facilidad a distintos espacios: desde una repisa en el interior de la casa hasta balcones, patios o jardines.
Además, especialmente en modelos antiguos, su estética puede aportar un aire rústico o vintage que no siempre se consigue con macetas tradicionales. Esa impronta distintiva convierte a cada pieza en un objeto decorativo con personalidad propia.
¿Cómo reconvertir un termo paso a paso?
El proceso es simple y no requiere herramientas complejas. Solo hace falta un poco de tiempo y atención a los detalles.
- Limpiar en profundidad: lavá el termo cuidadosamente para eliminar restos de yerba, café o sarro acumulado. Asegurate de que quede completamente limpio y seco antes de continuar.
- Realizar un orificio de drenaje: hacé un pequeño agujero en la base. Este paso es clave para que el exceso de agua pueda escurrir y evitar que las raíces se pudran.
- Colocar una capa de piedras: agregá piedras pequeñas en el fondo del termo. Esta capa ayudará a mejorar el drenaje y a mantener una correcta circulación del agua.
- Añadir tierra fértil: incorporá el sustrato adecuado según el tipo de planta que vayas a colocar, dejando espacio suficiente para que las raíces se desarrollen.
- Elegir la planta adecuada: por su formato vertical, los termos suelen funcionar mejor con suculentas, cactus o especies de bajo mantenimiento. También pueden utilizarse flores pequeñas, siempre que el espacio sea suficiente.
¿Qué ventajas y cuidados hay que tener en cuenta?
Entre los beneficios adicionales se destaca la resistencia del material. Los termos están diseñados para soportar golpes y cambios de temperatura, y en muchos casos contribuyen a conservar la humedad del sustrato por más tiempo.
Sin embargo, conviene tomar algunas precauciones. Si el termo es metálico, es importante verificar que no tenga óxido ni bordes filosos. Si es de plástico, el material debe estar firme y sin señales de deterioro.
De esta manera, un objeto que parecía haber cumplido su ciclo puede integrarse nuevamente al hogar, esta vez como parte de un jardín más sustentable y creativo.
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