La inflación medida con los ponderadores de la encuesta de hogares 2017/2018 hubiera sido un poco más baja de la que informó el INDEC para enero, de acuerdo con algunas estimaciones de economistas. Habría sido del 2,7% a 2,8%, contra el 2,9%, porque la suba del precio de los alimentos hubiera tenido menos incidencia.
Inflación de enero: qué número habría marcado con el nuevo IPC, según los economistas
La distancia entre el 2,9% informado por el INDEC y el 2,7%–2,8% que habría surgido del nuevo indicador volvió a poner bajo la lupa el timing del Gobierno para modificar la metodología del IPC.
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Con el nuevo índice, la inflación de enero hubiera sido un poco más baja.
Pero más allá de ese detalle, los datos con uno u otro índice indican que la inflación no cae y que demorará en hacerlo. Y ello llevará a un debate casi de orden académico. Porque para el propio presidente Javier Milei, los precios se deberían haber “desmoronado” tras 24 meses de apretón monetario.
Y es que, si bien es cierto que el Gobierno cerró todas las canillas de emisión de dinero, lo que no aparece es la demanda de pesos que permita el efecto de desinflación, visto desde la teoría clásica.
Al respecto, Miguel Kiguel, titular de la consultora Econviews, estimó que con el nuevo índice la inflación habría sido del 2,7%. “Todo muy raro”, posteó en su cuenta de X. Por su lado, el exministro de Economía Hernán Lacunza, en base a datos de Empiria Consultores, señaló que con los nuevos ponderadores “la inflación de enero de 2026 habría sido inferior al 2,7% versus el 2,9%”.
Y es de recordar que la polémica estalló cuando, hace una semana, el ministro de Economía Luis Caputo anunciaba que la inflación de enero iba a ser del orden del 2,5%, pero que se postergaba la difusión del nuevo índice hasta que se normalicen los números.
Las sospechas por la suspensión del nuevo índice
Lo que se pensó en ese momento es que se suspendía porque daba más alto. Pero, en rigor, como el viejo IPC pondera más alimentos que servicios, el salto de precios del rubro alimentos pegó más duro de lo que hubiera ocurrido con el nuevo índice, donde los servicios tienen mayor importancia.
Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), señaló que, según cálculos propios, con el índice que no se difundió la inflación de enero hubiera sido del 2,7%.
“Al ser los alimentos los que más subieron de precio y disminuir su ponderación en la nueva canasta 2017/2018, se tiene que el precio tiró para arriba el valor de la canasta, pero no fue compensado por la suba de precios de los servicios públicos en un contexto de mayor importancia relativa”.
Los alimentos jugaron en contra de las expectativas del Gobierno
Cabe destacar que el rubro que más subió en enero, según el relevamiento del INDEC, fue alimentos, con un avance del 4,7%. En contraste, la inflación núcleo, medida con el viejo índice, mostró una caída respecto del mes anterior.
Podría ahora haber argumentos para explicar cualquier situación: que si se hubiera respetado la agenda del extitular del INDEC, Marco Lavagna, se podría haber especulado con que el Gobierno sabía que iba a dar más bajo. Pero quedó la sensación de que la postergación se debía a que con el nuevo índice diera más alto.
Por su lado, la economista Rocío Bisang, de la consultora EcoGo, indicó que con el nuevo índice hubiera dado 2,8%, ya que la canasta de 2017/18 tiene una menor ponderación de alimentos.
“En febrero las tarifas de gas aumentaron un 16,9% y las de la luz un 3,6%, lo que de por sí va a tener un impacto directo sobre la inflación”, destacó Bisang.
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