Hay lugares de la provincia de Buenos Aires que parecen hechos para una escapada distinta, lejos de los circuitos más conocidos. Entre sierras bajas, caminos rurales y antiguas construcciones vinculadas con la actividad minera, existe un destino que suma propuestas para quienes disfrutan caminar, conocer historias locales y probar productos elaborados en la zona.
El recorrido se encuentra a poco más de dos horas de Mar del Plata y reúne a Barker y Villa Cacique, dos localidades vecinas del partido de Benito Juárez, separadas por unos cinco kilómetros. Ambas forman parte del sistema de Tandilia y conservan una identidad marcada por el ferrocarril, las canteras y el desarrollo de la industria cementera.
Los destinos del interior bonaerense ofrecen propuestas para quienes buscan tranquilidad y contacto con la naturaleza.
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Caminatas y geología: exploración en el Alero de la Vaca Muerta y el cerro El Sombrerito
Para quienes prefieren las zapatillas de trekking antes que una tarde de reposera, la zona ofrece distintos circuitos para recorrer a pie. Barker está rodeada por las sierras de la Tinta, dentro del sistema de Tandilia, uno de los conjuntos serranos más antiguos de la Argentina. La erosión del agua y el viento fue formando grietas, aleros, paredones y cavidades a lo largo del tiempo.
Uno de los puntos más particulares es el Alero de la Vaca Muerta, una formación que puede visitarse mediante caminatas guiadas. La geología del lugar genera pequeñas cavidades y estructuras rocosas que permiten observar de cerca las características del terreno serrano. En determinadas excursiones por la Cuchilla de las Águilas también se pueden conocer otras formaciones y sectores vinculados con la antigua actividad minera.
El cerro El Sombrerito aparece como otro de los puntos reconocibles del paisaje. Desde diferentes sectores de las sierras pueden obtenerse vistas panorámicas del valle, mientras los circuitos combinan trekking y, para visitantes con experiencia y propuestas habilitadas, actividades de turismo aventura.
La zona también cuenta con alternativas como cabalgatas, cicloturismo, mountain bike y avistaje de aves. La elección del recorrido depende del tipo de experiencia buscada y de las condiciones del terreno, ya que no todos los sectores de las sierras tienen el mismo nivel de dificultad ni todos los espacios naturales son de acceso libre.
Sabores de la tierra: del campo a la mesa con el sello de la frambuesa
La otra gran protagonista de la escapada aparece en los productos que salen de las plantaciones locales. A comienzos del siglo XXI, distintas familias comenzaron a desarrollar cultivos de frambuesas y a convertir esos frutos en alimentos artesanales. Con el tiempo, la producción se incorporó a la identidad turística de Barker y Villa Cacique.
La propuesta no queda limitada a comprar fruta fresca. En los establecimientos de la zona se pueden encontrar mermeladas, alfajores, dulces, licores y postres elaborados con frutos rojos. También existen visitas a plantaciones en las que los turistas pueden conocer parte del proceso productivo y adquirir productos regionales.
La importancia de esta producción llegó incluso al calendario de celebraciones locales. La Fiesta Provincial de la Frambuesa comenzó en febrero de 2003, con el objetivo de reunir a los habitantes de Barker y Villa Cacique y poner en valor la actividad productiva de la región. La celebración incluye productores, artesanos, propuestas gastronómicas y espectáculos, además de recorridos por establecimientos dedicados al cultivo.
El fruto también aparece en preparaciones más elaboradas. Un catálogo gastronómico de la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, incluye a las frambuesas de esta zona como ingrediente para salsas, rellenos de alfajores, mermeladas, licores y postres.
Cada recorrido tiene sus propios paisajes, sabores y relatos que forman parte de la identidad de una comunidad.
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El Vía Crucis del Cristo de las Sierras y el Paseo del Bosque
La escapada también tiene circuitos más tranquilos, ideales para quienes quieren conocer el lugar sin encarar una jornada de trekking exigente. Uno de ellos es el Paseo del Cristo de las Sierras, cuyo recorrido atraviesa las catorce estaciones del Vía Crucis hasta llegar a la cruz ubicada en un sector elevado.
El camino permite combinar el recorrido religioso con el paisaje natural y ofrece una panorámica de la comarca serrana. Es una alternativa que puede integrarse con otros puntos de interés de Villa Cacique y Barker, especialmente para quienes buscan conocer el destino a un ritmo más pausado.
A pocos pasos de ese circuito aparece el Paseo del Bosque, caracterizado por sus sectores de vegetación y senderos entre eucaliptos y laureles. El circuito incluye caminos como el de la Cruz de los Misioneros y el de la ermita de la Virgen, además de un sendero entre sectores de monte más cerrado.
Uno de los puntos más atractivos es el mirador ubicado en la parte alta del recorrido. Desde allí se puede observar el entorno de Villa Cacique, las construcciones vinculadas con la actividad industrial y los campos que rodean a las localidades.
La historia también aparece en otros rincones del paseo. La antigua estación ferroviaria recuerda el origen de Barker: fue habilitada el 18 de octubre de 1908 y permitió transportar cereales, ganado y minerales hacia distintos centros comerciales y portuarios. Con el tiempo, alrededor de esa infraestructura crecieron familias, comercios y trabajadores vinculados con las canteras.