La vigencia de un ícono de la cocina porteña que se expande a pesar del contexto

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Con más de tres décadas en el escenario gastronómico local y el espíritu originario intacto de llevar a la mesa el sabor de la auténtica cocina italiana y mediterránea, la Parolaccia desembarcó en Recoleta

Quienes transitan por la calle Presidente Roberto M. Ortiz al 1800, en el barrio de Recoleta, son testigos del brillo que recupera la zona luego de que en el año 2017 cerrarán varios restaurantes icónicos. Hoy, este polo gastronómico y turístico de la ciudad, con una ubicación privilegiada sobre la ondulada plaza Francia, retoma su encanto con propuestas que le suman valor. Una de ellas es La Parolaccia, que desembarcó en la zona con su clásica propuesta de cocina italiana y mediterránea.

Luego de sortear las restricciones derivadas de la pandemia, esta trattoria empieza a recibir con regularidad a la clientela ávida de una experiencia de placer gastronómico. El nombre de La Parolaccia está inspirado en un sencillo restaurante del barrio Trastevere de Roma. Partiendo de este concepto, en 1988 abrió la primera Parolaccia trattoria en Argentina (en Barrio Norte) conservando el nombre, pero con una propuesta innovadora donde además de la calidad se distingue la esmerada atención al cliente.

Al llegar al nuevo local de Recoleta, el comensal es recibido en un sector al aire libre, amplio y confortable. El espacio brinda una conexión directa con la naturaleza: grandes árboles rodean las mesas de mármol y cómodas sillas de metal dispuestas en el área para dos y cuatro comensales. Desde la distancia, la fachada de vidrio del restaurante deja al descubierto la impecable decoración de todo el espacio.

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El espíritu italiano se hace presente en los detalles: paredes de ladrillos, un imponente espejo, una gran barra de mármol y una completa cava con botellas de vinos de etiquetas de renombre recubren el fondo del restaurante. El salón se destaca por estar organizado con mesas de manteles blancos y sillones de cuero rojo, tonalidad que representa la identidad de la marca. Cada detalle se replica en el segundo piso, desde donde se puede apreciar las arboledas que revisten la zona.

Su carta promete un completo recorrido por la verdadera cocina italiana, con gran variedad de platos que incluyen opciones aptas para veganos, vegetarianos y celíacos. Entre los antipastos resalta la burrata con prosciutto ($990). Como principales sobresale una amplia propuesta de pastas frescas, elaboradas de forma artesanal con ingredientes 100% italianos. Un must del lugar son los sorrentinos Gran Caruso rellenos de mozzarella y jamón cocido, gratinados con crema, jamón cocido, champignon, ave y pomodoro fresco ($990) o el spaghetti Ai frutti di mare con almejas, langostinos, calamar, vieiras, chipirones y mejillones ($1310). En la carta hay otras opciones como risottos con hongos de pino y champignon o con almejas, mejillones, langostinos, vieiras, chipirones y calamares. Las carnes rojas y blancas también tientan con su variedad de opciones y combinaciones. Para el momento dulce se lucen con diferentes tentaciones. Un imperdible es el mousse de chocolate, servida con crema chantilly, praliné de almendras y frutillas ($510).

Para maridar con sus preparaciones, la carta de vino es ampliamente generosa con las cepas que ofrece. Se destacan vinos de diferentes bodegas. De igual manera, variedades de espumantes y champagne. La propuesta incluye coctelería clásica y de autor para disfrutar en sus tardes de “Buon aperitivo”.

Como una alternativa para el almuerzo y la cena ofrecen el menú Parolacho, con entrada, principal, postre y bebida incluida por $1990. Para vivir la experiencia en casa, el restaurante propone una carta con una selección de sus platos estrellas para el servicio de take away y delivery, y para acompañar la velada proponen descargar su lista de Spotify. Y si de sorprender a un ser querido se trata, a través de su tienda online se pueden adquirir tarjetas giftcard para obsequiar lo mejor de la gastronomía mediterránea

Retomar las salidas en pareja o con esos amigos entrañables se hace cada vez más apremiante. El polo gastronómico por excelencia de Recoleta de a poco va recuperando su esplendor, con restaurantes clásicos de la escena porteña que ofrecen una experiencia de placer y goce.

Dirección: Presidente Roberto M. Ortiz 1865, Recoleta.

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