Tierno; casi ingenuo. Por momentos, "Esto es Zona Sur" (Gato Misántropo Ediciones, 2021), el primer libro del periodista y escritor Damián Mereles, parece una crónica inocente de los días felices. Pequeñas y sutiles postales, certeras como movimientos de artes marciales, que desnudan vivencias personales con una cuota de acidez irresistible. El amor, los amigos, la comida, la música y la cotidianidad en Florencio Varela alimentan un compilado de apostillas indies, donde el autor saca a relucir una pluma tan despojada como detallista.
La obra se completa con una contracara agria y llena de vértigo, marcada por pasajes sórdidos de cocaína, cárceles, psiquiátricos y la oscura sombra de un abuso que sobrevuela las páginas. Como del caos, de este choque surge un libro bello y atrapante, que tiene su génesis en las redes sociales. Del otro lado del teléfono, en un descanso de su trabajo en el peaje de Hudson, Mereles dialoga con ámbito sobre su ópera prima.
Periodista: ¿Cómo surgió la idea de escribir Esto es Zona Sur?
Damián Mereles: El libro empezó a partir de un conjunto de relatos que había publicado en Facebook. Ese fue el puntapié inicial. Después, mi amigo Mario Juliano, juez de Necochea y creador de Pensamiento Penal, un espacio que arrancó siendo una revista y después fue una asociación civil, reunió mis relatos y me dijo "armate un libro con esto". Él le puso de nombre "Aguafuertes conurbanas" y yo lo dejé estar. Mario murió hace cinco meses. En ese momento, el libro ya tenía dos años dando vueltas. Ahí sentí que tenía la obligación de publicarlo. Un poco por mí, y otro poco porque él había depositado mucha confianza en mí. Él quería que el libro salga, iba a financiar el proyecto. Incluso estaba gestionando una editorial. En ese momento yo no estaba bien, consumía mucho y no pude aprovechar la situación. La idea de publicar parte de la base de relatos que escribía en Facebook y que después convertí en formato literatura. Eso es "Esto es Zona Sur".
P.: ¿Qué te impulsó a compilarlos y cómo fue el proceso de pasarlos de un formato digital a uno físico?
D.M.: A mí me encanta el libro en formato físico, por eso decidí volcarme a eso. No me gusta tanto vender PDF, aunque me iría bastante mejor y gastaría menos plata. Me gusta el libro en físico, el concepto, por eso también pensé en la tapa, que la hizo Langer. Pensé en la obra conceptual; es más que el libro: son muchas cosas a la vez. Son risografías, los textos, el formato podcast, el audiolibro que se viene. Un mismo contenido, diversos lenguajes. Eso es lo que quería lograr. El placer por la lectura de libros en formato físico. En algún punto, son un objeto de culto.
P.: Los escritos manejan un registro sórdido -un abuso, las drogas, los psiquiátricos- y uno tierno, hasta inocente -los amores, las salidas, la amistad-. ¿Fue premeditado que sea así?
D.M.: No diría que fue premeditado. El libro maneja ese tipo de registros, pero no fue a propósito sino que son todas las cosas que conviven en mí, desde lo más oscuro hasta las otras cuestiones. Traté de plasmar mi vida usándolo como excusa para contar otra cosa: la zona sur. Qué es lo que le pasa a un pibe ahí, en el conurbano bonaerense. Cómo son esas historias de abusos, de drogas, que están ahí. No es que soy el primero que las pasa ni voy a ser el último tampoco.
P.: ¿Cuál sentís que es el eje temático que une a los textos?
D.M.: Zona sur y yo. Considero que el libro va de eso, una mezcla de autobiografía en clave ficcional. Está la cuestión de la droga, el consumo, la cárcel. Todo eso pasa en zona sur. En los medios de comunicación salen esas historias pero en clave de morbo, amarillista. Lo que intenté fue relatarlas de la manera más franca y genuina que pude. Eso es lo que salió.
P.: ¿Qué plumas de tus referentes sentís que están incluidas en "Esto es Zona sur"?
D.M.: Hay mucho de Washington Cucurto, de Pablo Ramos, Fabián Casas, de Ioshua. Hay una visión del mundo, una lectura de la calle, me parece. Intenté plasmar eso. Mis consumos culturales son muy diversos y, a veces, acotados; no soy un gran lector. Seguramente haya algo de Luca Prodan, que es un tipo que admiro mucho. En términos culturales, fue un tipo muy importante en mi vida, creo que eso aparece en el libro. Desde Vangelis y YES, hasta Damas Gratis, por ejemplo. Todo eso está de algún modo; tal vez no literalmente, pero está esa esencia de mis consumos.
P.: ¿Cómo fue sumergirte en temas tan tormentosos de tu propia vida?
D.M.: Fue algo liberador. Me parece que a través de la palabra logré establecer ciertas cuestiones, un vínculo con los relatos que me permite jugar con eso y, en algún punto, soltarlo. Poner en palabras las cosas que te pasan, decirlas, te ayuda a no estar tan atado a eso. Eso no suple el trabajo de terapia, psiquiatras y demás, todo el tratamiento psiquiátrico que estoy atravesando. Escribir es otra cosa que también me ayuda, siempre lo hago. En redes sociales lo hago constantemente.
P.: ¿Cómo llega Sergio Langer a ilustrar el libro?
D.M.: Llega de una manera muy sencilla para mí. Mi viejo siempre compraba Clarín. A pesar de ser de clase baja, él tenía unos consumos culturales interesantes. En términos periodísticos, leía Clarín en los 90, y yo me fui nutriendo de eso. Siempre leía las historietas de atrás. Ahí apareció Langer, cuando yo tenía 8 o 9 años. Su trazo me cautivó. Esto lo puedo decir ahora, no en su momento. Me parece un tipo muy groso, que sabe expresar algo a través del dibujo. Lo contacté por Facebook, por Instagram, por mail: por todos lados. Me contestó por todas las redes. Leyó el libro y me dijo que le gustó mucho y que estaba interesado. Hizo la tapa, que me parece excelente y estoy muy conforme con su laburo. Yo tenía muchos amigos que me querían regalar un diseño, pero no terminaba de encontrarle la vuelta, hasta que dije "esta tapa la tiene que hacer Langer". Ahí le escribí, me contestó y pegamos buena onda. Estamos construyendo una amistad que está muy copada.
P.: ¿Cómo sigue la historia de "Esto es Zona Sur"?
D.M.: Con Jael Mayerna, que hizo las fotos del libro y la promoción, estamos laburando algunas cosas. También estamos haciendo un documental sobre Esto es Zona Sur. Además, Mario Gaitán, un amigo al que quiero mucho, que trabaja en la Subsecretaría de DDHH de la Provincia, propuso que en los podcasts que arman aparezcan fragmentos de mi libro. Eso tuvo muy buena repercusión. Santiago Cattaneo hizo la música. Su aporte con la guitarra me ayudó un montón. La idea es que el libro sea un concepto, no solamente publicarlo y listo. Quiero que tenga un recorrido artístico en diversas plataformas y expresiones. Es lo que estoy buscando: hacer varias cosas con gente piola.
P.: Florencio Varela: ¿lo volvés a elegir?
D.M.: Sí, Varela me encanta. Pasé toda mi vida ahí. Si bien ahora vivo en La Plata, siempre vuelvo a Varela. Ya sea a visitar amigos, familia, o a recorrer los lugares que más me gustan. En el libro trato de correrme del lugar de romantizar la pobreza o lo marginal, y planteo otras cuestiones. Digo "esto está pasando", pero Florencio Varela es un lugar muy importante para mí. Caminé sus calles y lo vuelvo a elegir para siempre. La Plata me gusta muchísimo, pero Varela es mi lugar, donde están mis amigos.
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