Llevan 33 años juntos. Sin embargo, nunca habían pasado más de dos semanas separados. Con más de 20 años en giras por Latinoamérica y Europa, los integrantes de Los Cafres desconocían de la distancia como modelo de vida. Y, como todos, debieron adaptarse. O transformarse, como una acción que los refleja aún mejor como parte del camino transitado en la historia del reggae.
Guille Bonetto, cantante de Los Cafres: "Por más que haya distancia, siempre habrá vibra"
El líder de la banda que hace días cumplió 33 años habla sobre cómo impactó la pandemia puertas adentro. El desafío de las nuevas modalidades, la necesidad de romper las estructuras y el bagaje musical: "Donde hay un latino, están Los Cafres".
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Guillermo Bonetto.
“La distancia me hizo bien, pero no en relación a los chicos sino a mi vida. En la forma de percibir el mundo y en cómo relacionarme. Las expectativas de uno afectan el equilibrio y muchas veces pueden llegar a afectar la salud como nos suele pasar con el stress y las sobrecargas de responsabilidad y postergaciones. Fue una forma de encontrarme con algunas deudas internas”, asegura en diálogo con Ámbito, Guillermo Bonetto, cantante de la banda que este sábado se presentará, con entradas agotadas (se venden tickets para verlo vía streaming en www.areaticket.tv), en el Renault Drive In, el ciclo de espectáculos al aire libre ubicado en el autocine del Mandarine Park Punta Carrasco y del que también participarán Richard Coleman (25/10), Estelares (30/10) y Massacre (1/11), entre otros.
El grupo aprovechará la ocasión para recorrer los temas que conforman Hoy-3 Décadas, una obra conceptual que se divide en tres volúmenes y en el que cuentan su historia. Luego de la edición de la primera parte, que ganó el Premio Gardel al Mejor Álbum de Reggae y Ska, la banda ya editó cuatro singles de lo que será el segundo material dedicado, en esta oportunidad, al universo de las bendiciones y del que se desprenden “La leña de la risa”, “La Naturaleza”, “Esclavo” y el actual corte “Cómo ver”.
Periodista: ¿Cómo imaginás esta nueva modalidad para una banda de tanto contacto como Los Cafres?
Guillermo Bonetto: Es algo desconocido y estamos expectantes porque desde lo físico y lo visual son todos interrogantes. Imagino que jugaremos con lo que podamos, pero lo bueno es que la gente va a estar ahí y, por más que haya distancia, siempre habrá vibra. Lo veo como un ida y vuelta más enriquecedor que otras propuestas en las que tenés que imaginar que la gente está cuando no está.
P.: El show tendrá otro desafío: salir en vivo para trece países además de Argentina. ¿Es la pata más atractiva de la propuesta?
G.B.: Eso está buenísimo y es la primera vez que lo vamos a hacer. Nos lo tomamos con pinzas porque estamos todo como en babia, pero muy esperanzados de que se sume mucha gente en todo el mundo. Con la gente nos extrañamos mutuamente. El ejercicio de la gira genera una energía y la gente lo necesita ya sea una vez al año o de manera semanal. Nos reclamaban que toquemos. Y esto es una oportunidad de acercarnos un poco. Es una propuesta que excluye a muchos, pero es un primer paso.
P.: De no ser por la pandemia ya hubiesen editado la segunda parte de Hoy-3 Décadas. ¿Los discos no terminan de salir hasta que se presentan en vivo?
G.B.: Pasa eso. Se reinventa todo. Estamos como en una siesta eterna y hay que sacarse las lagañas para todo. Y ordenar la casa.
P.: “Cómo ver”, el último corte tuvo una siesta de 20 años. ¿Por qué decidieron editarlo ahora y no en su momento?
G.B.: Tuvo una hibernación. Es que los temas que quedan afuera de un disco son la mayoría. Esa canción se llegó a premezclar y nos gustaba mucho, pero quedó afuera de Espejitos (2000). Queríamos ver qué pasaba con los lado b y esta es una canción que hizo mella y que fue una de las primeras que fui a buscar.
P.: “Tu mente se encierra/ Nada podés saber/ ¿Y cómo ver, cómo saber?”, cantás. ¿Hay límites a la hora de resignificar los temas?
G.B.: La verdad es que no. Hicimos un video enfocado en los abrazos con una canción compuesta hace 20 años. Fue una visión de Octavio Lovisolo, que un gran sintetizador de ideas. Generar algo visual de una canción es algo muy riesgoso y si no sale bien puede hacerle muy mal. Los abrazos sintetizan. Hablan de una situación de pareja, pero que se puede traspolar a cualquier situación de desencuentro. De encerrarse cada uno en su postura y olvidar que las cosas son todas pasajeras. Más vale siempre aprovechar los momentos y las circunstancias para que lo importante aflore.
P.: También habla de la urgencia de desnudarse la mente. Hoy en día parece una necesidad básica.
G.B.: Totalmente. Hay que romper con las estructuras y todo lo que tenemos anquilosado como costumbre. Se ve que el ser vulnerable o ignorante es un defecto y en realidad todos somos vulnerables e ignorantes hasta que nos morimos. Nos quita mucho peso salir y ver.
P.: Cada persona se relaciona con la música desde sus necesidades y gustos, pero el reggae es, sin dudas, uno de los géneros más luminosos. ¿Crees que en estos tiempos cobra otro valor?
G.B.: Estamos ante la necesidad urgente de volver adentro. Todos vivimos en nuestro ser, pero estamos demasiados dispersos en la búsqueda externa. A todos nos viene bien una música meditativa como es el reggae o como son las músicas cíclicas que te generan un ir hacia adentro. Ya sea con o sin marihuana, no es indispensable. Podés entrar solo con la vibración musical. Con la repetición de los patrones, los silencios y la cadencia. Porque el reggae acentúa en otro lado y eso ya te agarra con otro ritmo, no solo musical sino filosófico. De frecuencia, de pensamiento.
P.: Hay miles de frases sobre la experiencia para citar, ¿pero cómo describís esos 33 años que llevan como banda y qué beneficios aportan en este momento particular?
G.B.: No sé si tengo una respuesta. Puede ser que un grupo joven con las cabezas frescas estén mejor parados que nosotros porque la vida sucede en ciclos. Arriba y abajo. No sólo a nivel externo, sino para con uno o entre más. Siempre en la parte de arriba vas a estar mejor que si estás a punto de separarte. Pero quizá estás en una crisis interna y lo externo te une. En nuestro caso nos hizo bien el hecho del bagaje. No somos muy autorreferenciales en relación a los logros que conseguimos y a lo que hicimos cuando nadie nos daba bola. Pero es algo que pasó y sigue sucediendo. Lo que decanta de eso son las tres generaciones de público que tenemos en el mundo. Donde hay un latino, están Los Cafres. Y eso nos sostiene a muchos niveles.
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