La tecnología digital transformó la forma en que nos comunicamos, y ahora también está cambiando la vida de las mascotas. Un estudio reciente demostró que los loros domésticos pueden formar vínculos sociales e incluso aprender de sus compañeros a través de videollamadas. Este hallazgo abre nuevas posibilidades para mejorar el bienestar de estas aves en cautiverio.
Los loros domésticos pueden hacer amistades a través de videollamadas, según reveló un estudio científico
LA inteligencia de estas aves cada día sorprende más y hoy son capaces de entablar conversaciones por medio de una pantalla.
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Los loros son tan inteligentes que pueden hacer videollamadas.
Investigadores de la Universidad Northeastern, el MIT y la Universidad de Glasgow llevaron a cabo un experimento innovador. Enseñaron a 18 loros de diferentes especies a utilizar tabletas para realizar videollamadas. Los resultados mostraron que estas aves no solo reconocieron a otros loros en la pantalla, sino que también desarrollaron preferencias sociales y aprendieron nuevas habilidades.
La inteligencia de los loros y la tecnología
El estudio reveló que los loros poseen una inteligencia excepcional, comparable en algunas especies a la de un niño en edad escolar. Durante el experimento, las aves demostraron su capacidad para interactuar socialmente a través de pantallas. Los loros más populares fueron aquellos que iniciaban más llamadas, lo que sugiere una dinámica social similar a la humana.
Los investigadores observaron que las aves emitían vocalizaciones específicas durante las videollamadas, equivalentes a un "Hola” en su lenguaje natural. Además, algunos loros aprendieron nuevas habilidades, como técnicas de vuelo o búsqueda de alimento, simplemente observando a sus compañeros en la pantalla.
El experimento mostró que los loros pueden formar vínculos sociales significativos a través de videollamadas. Un caso notable fue el de Ellie, una cacatúa de Goffin, y Cookie, un loro gris africano. Estas aves desarrollaron una relación tan fuerte que continuaron "hablando" entre sí incluso después de más de un año.
Los cuidadores desempeñaron un papel crucial en el éxito del experimento. Las aves no solo disfrutaron de la interacción con otros loros, sino también de la atención adicional de sus dueños. Sin embargo, los investigadores advirtieron que no todas las aves reaccionan igual. Tres loros abandonaron el estudio debido a reacciones negativas.
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