Dormir bien no depende solo de la cantidad de horas que pasamos en la cama. Cada vez más estudios científicos confirman que la calidad del descanso está directamente relacionada con lo que comemos durante el día, especialmente en las horas previas a irnos a dormir.
Por qué hay que consumir estos alimentos si querés dormir bien y cuáles hay que evitar si o sí
Los hábitos alimenticios influyen directamente en la calidad del descanso y el sueño profundo de nuestro cuerpo.
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Las comidas livianas pueden hacer la diferencia en cómo descansamos a la noche.
Una investigación de la Universidad de Upsala, en Suecia, puso el foco en un aspecto clave: el impacto de los alimentos ultraprocesados en el sueño. Los resultados fueron contundentes y, aunque muchas personas no lo perciban, una dieta con mucha comida chatarra puede dificultar los procesos de recuperación del cuerpo a la noche.
A su vez, los especialistas remarcan que no se trata solo de evitar algunas comidas, sino de entender que la alimentación cumple un rol clave en la regulación del reloj del cuerpo. Al incorporar hábitos más saludables de forma sostenida, no solo se puede mejorar el descanso, sino que también el rendimiento diario, el estado de ánimo y el bienestar general.
Alimentos que facilitan un buen descansar
Una alimentación equilibrada puede marcar la diferencia entre una noche de descanso reparador y un sueño interrumpido o poco profundo. Existen ciertos alimentos que, por su composición, favorecen la relajación y ayudan al organismo a entrar en un estado ideal para dormir.
Entre los más recomendados se encuentran los que son ricos en triptófano, que es un aminoácido que participa en la producción de serotonina y melatonina, dos sustancias que son muy importantes para regular el sueño. En este grupo aparecen opciones como:
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Leche y yogur
Banana
Frutos secos, especialmente almendras y nueces
Avena
Huevos
Carne
Cereales integrales
Soja
También los alimentos que contienen magnesio y potasio, minerales que ayudan a relajar los músculos y reducir el estrés, son beneficiosos. Las verduras de hoja verde, semillas y legumbres son importantes.
Otro punto importante es elegir comidas livianas durante la noche. Alimentos simples con bajo contenido graso y fáciles de digerir, permiten que el organismo no tenga que gastar energía en la digestión mientras intenta descansar.
Además, mantener horarios regulares de comida también contribuye a estabilizar el hambre, lo que facilita conciliar el sueño más rápido y sostenerlo durante toda la noche.
Alimentos que hay que evitar para poder dormir bien
Así como hay alimentos que ayudan, también existen otros que pueden perjudicar seriamente la calidad del descanso. El principal problema radica en los productos ultraprocesados, que suelen contener altos niveles de azúcares, grasas saturadas y aditivos.
Investigaciones recientes demostraron que existe una relación inversa y una influencia recíproca entre el sueño y la dieta, donde la calidad del descanso condiciona las decisiones alimentarias. Se debe a que dormir mal y tener una mala calidad de sueño lleva a una mayor sensación de hambre y también a subir de peso, lo que se consume impacta en la profundidad y duración del sueño.
Según el estudio sueco, este tipo de alimentación no solo genera digestiones más pesadas, sino que también afecta la estructura del sueño profundo. La persona puede dormir las mismas horas, pero no descansar de manera efectiva.
Entre los alimentos que conviene evitar antes de dormir se destacan:
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Comida rápida (hamburguesas, frituras, snacks)
Bebidas azucaradas
Productos con alto contenido de harinas refinadas
Dulces y postres industriales
Cafeína (presente en café, té, bebidas energéticas y algunos chocolates)
La cafeína es uno de los principales enemigos del sueño, porque actúa como estimulante del sistema nervioso. También es recomendable moderar el consumo de alcohol. Aunque muchas personas creen que ayuda a dormir, en realidad interfiere con las fases profundas del sueño, generando despertares nocturnos y una menor recuperación.
Las comidas abundantes o muy pesadas antes de acostarse pueden generar malestar digestivo, lo que dificulta conciliar el sueño y aumenta la probabilidad de interrupciones durante la noche.
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