Belén Soler Valle, de Vinos de Potrero: "No es un año para hacer estadística, sino para reinventarnos"

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Belén Soler Valle, propietaria de Vinos de Potrero, opina que "es momento de aprendizaje, de cambios y de sacar lo mejor de cada uno y comunicarlo".

En 2008, Belén Soler Valle y su marido Nicolás Burdisso (futbolista, ex Boca y Selección Argentina) compraron tierras en Gualtallary, Valle de Uco, Mendoza. Allí fundaron Vinos de Potrero, en una finca a 1300 metros de altura.

“Viviendo en Italia, los lunes que mi marido tenía libres, íbamos a visitar bodegas. Las que más me gustaban eran las pequeñas. En 2014 hice el curso de sommelier y ahí me enamoré del vino”, cuenta Belén, que además es Licenciada en Periodismo y tiene un Máster en Viticulturas y Marketing del Vino, realizado en Italia.

Del potrero a la botella

“Nosotros hacemos la comparación entre la vid y el jugador de futbol, porque Argentina en el mundo es conocida por exportar jugadores buenos de alta capacidad. Casi todos ellos se forman en un potrero, con todas las dificultades. Lo mismo sucede con la vid, que sufre el calor abrasador del día, el frío del invierno y el suelo pobre de Gualtallary, y después se luce en un vino estructurado e inigualable. Y hacemos esta comparación: cuanto más pobre sea el potrero y el terroir, mejores los resultados”, destaca la empresaria en una charla con Ámbito.

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En 2008, Belén Soler Valle y su marido Nicolás Burdisso compraron tierras en Gualtallary, Valle de Uco, Mendoza. Allí fundaron Vinos de Potrero, en una finca a 1300 metros de altura.

En 2008, Belén Soler Valle y su marido Nicolás Burdisso compraron tierras en Gualtallary, Valle de Uco, Mendoza. Allí fundaron Vinos de Potrero, en una finca a 1300 metros de altura.

Para Belén, ser mujer en el mundo del vino, todavía dominado por los hombres "fue una ventaja", ya que le abrió puertas. “Creo que hombres y mujeres somos diferentes, con distintas capacidades, percepciones y miradas”, dice.

Periodista: ¿La mujer tiene hoy suficiente protagonismo en una industria considerada durante mucho tiempo “exclusiva para hombres”?

Belén Soler Valle: Las mujeres y los hombres tenemos similitudes y también diferencias, por suerte las tenemos, así nos volvemos más compatibles y complementarios, pero tenemos que tener los mismos derechos. Es muy lindo que un empresa pueda tener los dos puntos de vista, el de la mujer y el del hombre, sus opiniones, sus atributos y diferencias. Las mujeres no venimos a romper ningún esquema, sino que venimos a sumar.

P.: ¿Cómo afectó a la marca y a la industria el Covid-19?

B.S.V.: Con la llegada de la pandemia nos tuvimos que reinventar todos. En nuestro caso en particular la bodega impulsó el canal de venta online, para no afectar a nuestros clientes y distribuidores lo realizamos desde nuestra página web pero las ejecuta cada distribuidor según la zona de demanda. Además empezamos a realizar catas y charlas online para nuestros diferentes públicos (periodistas, sommeliers, clientes, etc). La venta de vino no cayó pero los procedimientos fueron más lentos por el tema de logística. Al exterior salieron pedidos pero con menor frecuencia. Creo que no es un año para hacer estadística, sino un año para hacer un capítulo aparte y reinventarnos. Es momento de aprendizaje, de cambios y de sacar lo mejor de cada uno y comunicarlo.

P.: ¿A pesar de la pandemia, pudieron lanzar nuevos productos?

B.S.V.: Sí. Este año lanzamos el Potrero Reserva Cabernet Franc, un Cabernet Franc 100% elaborado con uvas provenientes de nuestra finca. Estamos muy felices con el resultado que hemos obtenido. Nosotros confiamos mucho en el gran trabajo que hace Berni (Bernardo Bossi Bonilla, enólogo) que es el artista, el alma mater del proyecto. También tenemos previsto sacar la segunda partida de nuestro vino ícono “El Debut”. Es el primer vino que lanzamos. El primer y único vino de esta línea se lanzó en 2014.

P.: Dos o tres referentes en el mundo del vino y por qué

B.S.V.: Susana Balbo es mi referente, la admiro mucho porque es la primera enóloga que hay en el país, es dueña de una bodega y hace vinos increíbles. Me encanta todo lo que hace y con el estilo que lo hace.

P.: ¿Cómo es el consumidor argentino?

B.S.V.: Creo que hay varios tipos de consumidores en Argentina, el público al que apuntamos nosotros, es al consumidor que le gusta explorar, que es inquieto, que le gusta conocer nuevas cosas. Apuntamos a un consumidor habido, que tenga la impronta de aventurarse en nuevas experiencias.

P.: En nuestro país cayó mucho el consumo de vino, ¿cómo se explica?

B.S.V.: En los últimos años creció la oferta de diferentes bebidas (aguas saborizadas, gaseosas, la moda del vermouth, las cervezas artesanales, el gusto por los cócteles), entonces el consumo se diversificó bastante. Esos consumidores de antes tienen ahora más productos para elegir y consumir. El vino en estos últimos años alcanzó un buen nivel mundial donde el consumidor se educó, aprendió a tomar más variedades, más vinos de alta gama, hay más reglas y más conciencia.

P.: ¿Cómo ves el vino argentino afuera?

B.S.V.: Durante mi estadía en Italia he realizado cursos, masters, también hice la carrera de sommelier y Argentina siempre es nombrada. A la gente le gusta probar productos argentinos y creo que nosotros tenemos que explotar eso en el exterior, la marca país argentina, el vino, la carne, la tierra, el terroir, la gastronomía, etc. Estamos bien vistos en el mundo por esto y reconocidos también y creo que esto recién empieza, justamente es un camino muy largo por recorrer y hermoso también.

P.: ¿Una tendencia en vinos?

B.S.V.: Creo que la tendencia apunta a los vinos frescos, los vinos que tienen estilo y personalidad. Y que a su vez son fáciles de tomar.

P.: ¿El Malbec argentino ya alcanzó su techo?

B.S.V.: No creo que el Malbec haya alcanzado su techo, sino que se sigue expandiendo, es nuestra cepa bandera, es nuestra marca registrada y nos distingue en el mundo. Se seguirán elaborando grandes Malbecs, distintos, de diferentes terroirs que representen a la argentina

P.: ¿Qué cepas no tradicionales recomendás y por qué?

B.S.V.: El Riesling, en vinos blancos tiene una acidez increíble y cuando evoluciona, las notas que genera los convierte en vinos únicos. Se dan muy bien en zonas frías, acá en Argentina no hay muchas hectáreas plantadas, pero está en proceso.

P.: ¿Cuál es el secreto para conquistar a los paladares más jóvenes?

B.S.V.: Educarlos, enseñarles a beber, comenzando por los vinos más jóvenes (hablamos de vinos con poco paso por madera, más frescos, que se pueda apreciar la fruta, simples pero ricos, fáciles de beber). Que se sientan parte de este mundo, sin tecnicismos, acercar el vino de una manera más amigable, que sientan que es para ellos, que ellos también pueden enamorarse de esta bebida. Los jóvenes son un segmento muy importante para la industria del vino, es lo que viene, es la modernidad que siempre se necesita.

P.: ¿Una cosecha de la bodega?

B.S.V.: La cosecha del año pasado, 2019, fue excelente.

P.: ¿Un vino que recomiendes por afuera de la bodega?

B.S.V.: Uno de mis favoritos, el Primitivo Di Manduria, de Puglia.

P.: ¿Cuál es tu análisis de la coyuntura del mercado vitivinícola en la Argentina?

B.S.V.: A la Argentina la veo muy bien posicionada y la veo en crecimiento, en expansión en materia vitivinícola, creo que tenemos un país muy generoso y una tierra espectacular. Es una industria muy trabajadora, que va siempre para adelante, pese al contexto y a las variables, la ecuación siempre es muy positiva.

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