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Moyano hará paro aunque buscará diferenciarse, desconfiado de los "gordos"

El sector del sindicalismo opositor que encabeza Hugo Moyano se tomará hasta la semana que viene para confirmar su adhesión al paro nacional que la CGT convocó para el 29 de este mes en protesta por la política económica del Gobierno. Más que dudar de su participación, el Frente Sindical por el Modelo Nacional desconfía de los dirigentes que manejan la “mesa chica” de la central sindical y que aceptaron a regañadientes ir a la sexta huelga nacional contra Mauricio Macri. Con esa inquietud como telón de fondo, el grupo disidente apuntalará mientras tanto la conflictividad con nuevas ollas populares.

El bloque que integran los camioneros, la Asociación Bancaria, los mecánicos del Smata y la Corriente Federal de Trabajadores se reunirá el martes desde las 11 en la biblioteca del gremio de Moyano, en José M. Moreno 1224, para dar a conocer que también hará huelga el 29. De paso informará de la realización de una segunda jornada de ollas populares para el feriado del 25 de mayo junto con las dos versiones de la CTA, que se da por descontado que serán parte del paro.

De ese modo las protestas de fin de mes tendrán puntos en común con la secuencia de la huelga opositora del 30 de abril –en esa oportunidad, sin la CGT- y de las ollas populares del día siguiente, durante la conmemoración por el 1 de mayo. Los aliados del camionero dudan de los “gordos” de los grandes gremios de servicios –y archirrivales de Moyano- y de los “independientes” de buen diálogo con Cambiemos, que aceptaron el paro sin mayor convicción. La medida había sido impulsada este martes en el Consejo Directivo de la CGT por los sindicatos del transporte público, en particular los colectiveros de UTA y los maquinistas de trenes de La Fraternidad, por el incumplimiento del Gobierno a su compromiso de analizar una rebaja en el pago del impuesto a las Ganancias para los trabajadores de la actividad.

La demanda del fraterno Omar Maturano, sostenida por la UTA, contó en ese órgano deliberativo con el respaldo de los sindicatos alineados con Luis Barrionuevo y de los excompañeros de ruta de Moyano que todavía ocupan cargos dentro de la CGT. Los “gordos” y los “independientes”, en cambio, creían que había margen para obtener concesiones del Gobierno: tras un primer desembolso de $ 2.100 millones para las obras sociales sindicales el viernes a última hora, los negociadores gremiales imaginaban una mayor fluidez de fondos para reducir una deuda reconocida por Cambiemos que totaliza $32 mil millones.

En tanto, la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT) se reunirá hoy para decidir si sostendrá la retención de tareas prevista para el 25 de mayo, en los mismos términos que la llevada a cabo en el feriado anterior. En ese espacio, que encabeza formalmente el portuario Juan Carlos Schmid y donde tallan fuerte Maturano y Roberto Fernández, de la UTA, admitieron que la convocatoria al paro del 29 recoge entre otros reclamos el de los sindicatos del transporte por lo que algunos dirigentes creen redundante no prestar servicios el 25.

Lo que pocos reconocen es que aquella medida, nunca declarada como un paro, resquebrajó al máximo la CATT por la deserción de varios sindicatos, como los aeronáuticos –que, en cambio, resolvieron parar el 30 de abril- y por el rol ambiguo de Schmid: cumplió ambas medidas pero, como máxima autoridad, no le puso la firma a la retención de tareas, lo que le valió reproches en el grupo de transportistas. De ser mano derecha de Moyano por años y ocupar una silla como cosecretario general de la CGT en su nombre, Schmid pasó en ese cargo a recostarse sobre los “independientes” y a tomar distancia del camionero para luego intentar una alianza con Luis Barrionuevo. Como resultado perdió apoyos en varios sectores y quedó situado como una suerte de “líbero” sin pertenencia orgánica a los grupos internos de la CGT.

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