A 50 años de la revuelta, el Dalai Lama acusó a China de haber sometido al Tíbet a un "infierno de sufrimiento y destrucción"
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"Los tibetanos buscamos vivir en una autonomía legítima y significativa, dentro del marco de la República Popular de China", aseguró el Dalai.
De 73 años, el Dalai Lama conserva una enorme popularidad entre los aproximadamente seis millones de budistas que viven en China, pese a los esfuerzos de China de demonizarlo.
Beijing dice que el líder budista quiere la independencia de su región himalaya natal. El Dalai Lama lo niega, y afirma querer una mayor autonomía dentro de China y un fin a la represión.
El líder religioso expresó su frustración ante la falta de avances en las repetidas rondas de conversaciones entre su gobierno tibetano en el exilio y funcionarios chinos.
Sumado a la falta de "resultados concretos" en el diálogo con China, "hubo una brutal represión de las protestas tibetanas que sacudió todo el Tíbet desde marzo del año pasado", dijo el Dalai Lama en su discurso en la ciudad india de Dharamshala.
Pero el líder religioso resistió las presiones de las generaciones tibetanas más jóvenes para radicalizar su campaña contra China, e insistió con su política de "mitad de camino", consistente en una campaña no violenta por la autonomía.
"Nosotros los tibetanos buscamos una autonomía legítima y significativa, un arreglo que permita a los tibetanos vivir dentro del marco de la República Popular de China", dijo.
"No tengo duda de que la justicia de la causa del Tíbet prevalecerá", agregó.
El año pasado, en el aniversario del levantamiento, una serie de protestas pacíficas contra China en Lhasa degeneraron cuatro días más tarde en serios disturbios que se extendieron rápidamente a otras zonas del país de población tibetana.
Exiliados tibetanos dijeron que más de 200 personas murieron en la represión china de las protestas. El gobierno de Beijing negó esto, y dijo que los manifestantes mataron a 21 personas.
Los disturbios del año pasado enfurecieron a los gobernantes chinos justo cuando el país se preparaba para los Juegos Olímpicos de Beijing, en agosto, y respondieron con una vasta represión en el Tíbet que generó condenas en todo el mundo.



