21 de mayo 2011 - 23:59

A horas del inicio de comicios "indignados" continúan con manifestaciones en España

En la plaza central de Catalunya también se congregaron miles de manifestantes.
En la plaza central de Catalunya también se congregaron miles de manifestantes.
El inédito movimiento de protesta contra el desempleo y las medidas de austeridad continúa en España a pocas horas del inicio de elecciones regionales en las que se espera una derrota del Gobierno socialista.

A pesar de una prohibición para protestar por la veda electoral, los manifestantes, jóvenes en su mayoría, permanecían acampados en la Puerta del Sol de Madrid, la plaza de Cataluña, de Barcelona, y otros lugares simbólicos de numerosas ciudades españolas, después de que el Gobierno optara por no disolver las concentraciones.

"Protesto porque no tengo futuro laboral en España, aunque acabo de terminar la licenciatura en turismo," dijo Inma Moreno, de 25 años, en la Puerta del Sol. "Esto debería hacer que la clase política piense en que hay algo que no está bien," añadió.

El llamado "movimiento 15-M", de "los indignados", o "Spanish revolution", que se ha aglutinado a través de Internet y ha atraído una gran atención internacional, reclama reformas políticas, económicas y sociales en un país que sigue sufriendo las consecuencias de la crisis económica.

España pose el índice de desempleo más elevado de la Unión Europea. Uno de cada cinco trabajadores está sin trabajo y la cifra llega al 45 por ciento entre los jóvenes.

Las protestas, que han sido pacíficas hasta ahora, congregaron el sábado por la noche de nuevo a miles de personas -hasta 25.000 se reunieron el viernes según la policía -, en contraste con la mañana, cuando abundaban turistas y visitantes que miraban sorprendidos la transformación de la "plaza de las soluciones," como dice uno de los mensajes, colgado sobre una boca del metro.

"Necesitamos un cambio, no me extraña que la gente se haya levantado, aunque tarde", dijo Roberto, de 38 años y trabajador de una empresa de publicidad, llevando en un carrito a su hijo de tres meses.

El Gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha optado por no disolver estas concentraciones y ha tratado de mostrar comprensión hacia las mismas, al tiempo que ha pedido que los manifestantes expresen su opinión con el voto el domingo.

Lo mismo dijo Mariano Rajoy, líder del principal partido de la oposición y favorito en los sondeos para las elecciones presidenciales del año que viene. Las elecciones del domingo renovarán las alcaldías de todo el país y 13 de los 17 gobiernos regionales.

Según los sondeos, el derechista Partido Popular, de Rajoy, podría arrebatarle algunos de sus feudos más importantes al socialismo, perjudicado por las medidas de austeridad que ha aplicado para luchar contra el elevado déficit público.

El sábado, aprovechando la jornada de asueto, gente de todas las edades acudía a conocer una protesta que se ha colado en la campaña electoral, acaparando todo el protagonismo mediático, y que ha acabado con la imagen de aletargamiento de la juventud.

"Estoy contenta de que por fin protesten, ya era hora," dijo María, una señora mayor, que estaba sentada en uno de los sofás bajo las lonas azules que cubren gran parte de la plaza y ha venido a ver a su nieto. Junto a ella permanecía un joven con rastas y otro de origen subsahariano, ambos dormidos.

Las reivindicaciones son tan heterogéneas como sus componentes, y van desde protestar por el dominio de los dos grandes partidos, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español -de Zapatero-, a pedir la reforma de la ley electoral y que no pueda haber imputados por casos de corrupción en las listas electorales.

También hay propuestas económicas como la prohibición de rescates económicos a los bancos o aplicar una tasa a las transacciones internacionales. El movimiento ha dado claras muestras de organización, con comités que se ocupan de atender a los medios de comunicación, repartir comida y bebida que les llega de numerosas donaciones - el sábado había paella y jamón gratis-, de la limpieza e incluso del "respeto".

"Sabíamos que algo así acabaría pasando. La política española no ha sido muy convincente y, con todas las consecuencias de la crisis, algo tenía que pasar," dijo el sociólogo Fermín Bouza, de la Universidad Complutense de Madrid.

"En conjunto es más un aviso de algo que puede estar empezando y no sabemos cuánto recorrido va a tener", manifestó José Juan Toharia, presidente de la encuestadora Metroscopia. Un cartel en el que puede leerse "People of Europe, rise up" (Gente de Europa, levántense) cuelga en uno de los laterales de la plaza.

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