31 de enero 2003 - 00:00

A la caza y captura de pruebas sólidas

Madrid - La Casa Blanca se fijó como objetivo descubrir un vínculo consistente entre Al-Qaeda -la red terrorista de Osama bin Laden-y el régimen iraquí que le sirva como justificación legal para lanzar un ataque contra Bagdad y eliminar de paso las suspicacias entre los aliados. Hasta el momento, sin embargo, son muy débiles las acusaciones que demuestren tales lazos.

LA PISTA CHECA

En abril de 2001, Mohamed Atta, cabecilla de los atentados del 11 de setiembre, viajó a Praga, donde pudo reunirse con un oficial de los servicios de inteligencia iraquíes identificado como Ahmed Al-Ani, ex cónsul de la Embajada de Irak en la República Checa. Esta pista ha sido prácticamente descartada en la actualidad.

EL ESCONDITE EN EL KURDISTAN

Según los servicios de inteligencia occidentales, la organización radical Ansar al Islam (Defensores del Islam) oculta a unos 150 miembros de Al-Qaeda que huyeron de Afganistán y se refugiaron en el norte de Irak, en la zona de exclusión aérea impuesta por británicos y estadounidenses para proteger a la minoría kurda y que está fuera del control de Bagdad. Los extranjeros, como son llamados los que han llegado a esa zona, han iniciado la excavación de subterráneos en las montañas fronterizas con Teherán y cuentan con el apoyo de Irak, interesado en eliminar a los líderes kurdos.

EE.UU. cree que Al-Qaeda ha establecido allí un laboratorio para experimentar con armas químicas y biológicas (como el cianuro y la ricina) y luego sacarlas al mercado negro a través de Turquía.

La cadena NBC informó el lunes pasado acerca de la existencia de imágenes captadas por los satélites estadounidenses que mostrarían el campo de entrenamiento controlado por Ansar al Islam, así como una fábrica de armamento químico y biológico.

LA CARTA DE LA CIA

El pasado 7 de octubre, la CIA envió una carta al Senado en la que sostenía que el régimen de Bagdad «no tiene intención de organizar ataques con armamento convencional, químico y bacteriológico contra EE.UU.» y que sólo en el caso de una intervención norteamericana «Saddam podría decidir la ayuda a grupos de terroristas islámicos».

EL GAS NERVIOSO

La administración Bush asegura que dispone de un informe creíble que alude a que Al-Qaeda adquirió en octubre una cantidad importante del agente químico VX (gas nervioso) en Irak. De ser cierto, sería una evidencia concreta de la acusación de Bush de que los miembros de Al-Qaeda han recibido asistencia y material por parte iraquí. Sin embargo, no existen pruebas de que Saddam estuviera al tanto de dicha transacción.

LAS HERIDAS DE ZARQAWI

El columnista de «The New York Times» William Safire descifraba el miércoles un reciente mensaje de Bush en el que adelantaba que dirigentes de Al-Qaeda se habían refugiado en Irak tras la derrota de los talibanes en Afganistán. Según Safire, uno de estos hombres es Abu Musab Al Zarqawi, líder de la organización integrista Al Tawhid y que está en orden de búsqueda y captura por las autoridades jordanas desde 1999, acusado de terrorismo. Parece que Zarqawi fue visto recientemente en un hospital de Bagdad, adonde habría acudido para recibir tratamiento en su pierna amputada.

EL RESPALDO DE BLAIR


El primer ministro británico apoyó el miércoles sin fisuras la tesis de Bush de que el régimen de Bagdad ayuda y protege a grupos terroristas, incluidos miembros de Al-Qaeda.

«Tenemos constancia de vínculos entre Al-Qaeda e Irak. De lo que no estamos seguros es del alcance exacto de esos lazos», dijo Tony Blair en el Parlamento.


LA HUELLA DE «EL OSO»


El pasado 16 de setiembre, el diario británico «The Sunday Telegraph» adelantó el extracto de un supuesto informe que Blair tenía previsto presentar ante el Parlamento días después. En él se aludía a la presencia de dos lugartenientes de Bin Laden. Abu Zubair y Rafid Fatah, en Irak, donde se habrían entrenado en prácticas terroristas. De Zubair, apodado «el Oso» por su gran corpulencia, se supo que escapó de Afganistán antes del fin de la guerra y luego fue apresado en Marruecos.

De Fatah se ha perdido su rastro. Cuando Blair presentó finalmente el informe, no hizo ninguna alusión a los vínculos entre Al-Qaeda e Irak ni tampoco citó a Zubair ni a Fatah.

LA FUENTE DE RICE

El pasado setiembre, la consejera de Seguridad de Bush, Condoleeza Rice, acusó a Saddam de haber cobijado a terroristas de Al-Qaeda y de haberles ayudado a fabricar armas químicas. La asesora de Bush no aportó prueba alguna de su acusación.

EL DESMENTIDO IRAQUI


Tarek Aziz, viceprimer ministro de Saddam, repite incansablemente que su país no tiene nada que ver con Al-Qaeda: «Nuestro sistema y nuestra ideología política -secular y socialista-se oponen a la ideología -radical y religiosa- y las prácticas del régimen talibán y del grupo Al-Qaeda».

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