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15 de marzo 2012 - 20:09

A un año del inicio de las revueltas, Turquía teme la llegada de 500 mil refugiados sirios

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Refugiados sirios en el campamento levantado en Turquía.
La revuelta social contra el sangriento régimen de Bashar al Asad cumple su primer aniversario marcada por una nueva ofensiva del Ejército oficial sobre bastiones rebeldes y masivas marchas, a favor y en contra, del Gobierno de Damasco. Ahora, además se sumó el temor de los países vecinos, como Turquía que debido al masivo éxodo de las últimas horas, estimó que cerca de 500 mil sirios podrían refugiarse en suelo turco.

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El jefe de la Media Luna Roja turca, Ahmet Lüfti Akar, señaló que Ankara teme que la cantidad de refugiados que huyen por la represión ascienda a cerca de medio millón de personas. "Suponemos que otros (sirios) llegarán a Turquía a través de la provincia fronteriza (turca) de Hatay. Existen diferentes escenarios que prevén una cifra que puede llegar hasta las 500.000" personas, dijo, citado por la agencia de prensa Anatolia.

Además, reconoció que esa situación sería "extrema" y recordó la pesadilla que fue para Turquía los 500.000 refugiados kurdos iraquíes durante la guerra del Golfo en 1991, que huyeron a la represión del presidente de entonces Saddam Hussein. En las últimas 24 horas llegaron a Turquía para refugiarse unos 1.000 sirios, entre ellos un general. Desde el Gobierno turco confirmaron que ya son 14.700 los refugiados albergados en Hatay.

En tanto, el viceprimer ministro turco Besir Atalay, confirmó que "el gobierno sirio ha estado colocando minas, tomando medidas para no permitir que los refugiados crucen la frontera". Entre los refugiados recién llegados se encuentra un general del ejército sirio que se sumó a los desertores en Turquía agrupados bajo la bandera del Ejército Sirio Libre (ESL).

MARCHAS Y BOMBARDEOS

En medio de las nuevas marchas a lo largo de todo el país a un año del inicio de las revueltas, el Ejército de Bashar al Asad incrementó su ofensiva contra bastiones rebeldes, recuperando Homs y enviado tanques a la localidad de Derá, en el sur del país y cuna de la rebelión. También bombardeó la ciudad de Idlib con artillería pesada antes de enviar tropas a recuperar el control de la ciudad.

"La seguridad y la tranquilidad volvieron a la ciudad de Idlib después de que las autoridades despejaran sus barrios de terroristas armados que habían aterrorizado a los ciudadanos", señaló la agencia estatal de noticias Sana.

En tanto, los milicianos opositores contrarios a Al Asad llamaron a varios días de manifestaciones en Siria y en el mundo para exigir, una vez más, la salida del mandatario, único jefe de Estado todavía en su puesto entre los que se enfrentan a la protesta en el marco de la Primera Árabe. Los manifestantes desfilaron "por las vidas perdidas en combate por Siria", según el eslogan anunciado.

Por su parte, decenas de miles de sirios se manifestaron en Damasco para mostrar su apoyo al régimen. Los participantes en la bautizada como "Marcha Global" colapsaron las calles de la capital siria, donde muchos jóvenes tocaban eufóricos las bocinas de los vehículos. Los manifestantes portaban banderas sirias e imágenes de Al Asad.

Según la ONU, más de 30.000 sirios que huían de la represión se refugiaron en el país vecino y unos 200.000 fueron desplazados al interior del país, donde Amnistía Internacional denunció la "tortura sistemática" de los detenidos, a "un nivel jamás visto desde hacía años". La comunidad internacional, que está dividida, se limita a condenar de forma regular los muertos civiles, sin esconder su reticencia a la idea de una intervención militar o del envío de armas a la rebelión.

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