Washington (EFE, ANSA) - El incidente de la galleta salada con la que George W. Bush se atragantó y desmayó ha hecho las delicias de los humoristas de los programas nocturnos de televisión de Estados Unidos, que estaban últimamente contenidos en medio de la ola patriótica que se apoderó del país después de los atentados del último 11 de setiembre.
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Bush se atragantó con un «pretzel» en la noche del domingo, mientras veía un partido de fútbol televisado, y, al desmayarse, se golpeó en la cabeza, donde sufrió varias heridas leves. David Letermann, de la cadena CBS, definió a Bush como «el pobre hombre» que estuvo inconsciente durante cuatro segundos. «Por fortuna, fueron los mismos que estuvo consciente Dick Cheney», el vicepresidente que ha sufrido cinco ataques cardíacos, dijo el humorista, que masticó varios «pretzels» ante las cámaras para demostrar que no es tan difícil hacerlo correctamente.
Insistió en que, «no es para reírse. Se cortó en la frente, tiene un golpe en la mejilla y este presidente ni siquiera está casado con Hillary», en una evidente mención al carácter de la esposa de Bill Clinton.
Por su parte, Jay Leno, del programa nocturno de NBC, hizo otra broma acerca de Cheney, quien ha pasado en lugares secretos y seguros la mayor parte del tiempo tras los atentados del 11 de setiembre. Al ver a Bush desmayado, «corrieron para buscar a Dick Cheney, pero nadie podía recordar dónde lo habían escondido».
También recordó que Bush estaba preocupado por Osama bin Laden, pero «casi lo liquidó el señor Salado», en una referencia a la galleta que se fue por el camino equivocado de la garganta presidencial.
Otros fueron más corrosivos, como un caricaturista de «The Washington Post» que mostró al cliente de un bar caído en el suelo del establecimiento debido a los efectos del mucho alcohol que ha consumido. Un amigo le dice: «Ed, se acabó el tomar pretzels», en referencia a las galletas que se pican en la barra del bar, pero que no dejó de evocar el antiguo alcoholismo del presidente.
Esta es la primera vez desde el 11 de setiembre en que los norteamericanos se permiten reír de su «comandante en jefe», pero fue Bush en persona quien abrió el camino a las bromas cuando ayer, en su gira por el Medio Oeste del país, repitió hasta el cansancio la enseñanza de su madre de «masticar bien los pretzels antes de tragarlos».
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