9 de mayo 2005 - 00:00

Actos en Europa por fin de la II Guerra

Maastricht, Berlín y Moscú (ANSA, AFP, EFE) - El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, aseguró ayer que su país y Europa «trabajan todavía juntos para llevar la libertad allí donde es negada», mientras su colega alemán, Horst Köhler, dijo que Berlín mira «con horror y vergüenza» la Segunda Guerra Mundial.

Antes de viajar a Moscú, Bush visitó en Holanda el cementerio de guerra de Margraten, en el marco de las ceremonias por el 60º aniversario del triunfo de los países aliados sobre las tropas de Adolf Hitler.

El presidente norteamericano, tras su paso por Riga, Letonia, en el segundo tramo de su gira europea, trazó una comparación entre la alianza de países en la Segunda Guerra Mundial y las invasiones a naciones como Irak y Afganistán, en la guerra contra el terrorismo.

El presidente norteamericano recordó historias de soldados caídos en combate y la amistad entre Estados Unidos y Holanda, y rindió homenaje a «una generación que se sacrificó para que la mía pudiese crecer en un mundo libre».

Frente a 8.301 cruces blancas de soldados norteamericanos muertos en batalla, Bush aseguró que «la libertad es patrimonio de toda la humanidad».

El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, se manifestó por un mundo «donde no exista más lugar para la tiranía, la discriminación y el antisemitismo».

En la ceremonia en el cementerio de Margraten participaron la reina
Beatriz de Holanda, vestida de negro, y la esposa del presidente norteamericano, Laura Bush, además de funcionarios y miembros de la delegación estadounidense. En tanto, Köhler advirtió ayer que su país observa con «horror y vergüenza la Segunda Guerra Mundial, desencadenada» por Berlín, y afronta «la responsabilidad de tener vivo el recuerdo de todo el dolor» para que «no se repita nunca más».

«Por primera vez Alemania está rodeada de amigos», dijo el presidente en el Reichstag, en una reunión extraordinaria de las dos cámaras legislativas para la ceremonia por el 60º aniversariode la derrota de las tropas nazis. «Entre nosotros no será nunca posible una guerra», sostuvo Köhler, y destacó la ayuda recibida en la posguerra por parte de los Estados Unidos, al que «sabemos lo que le debemos», y las estrechas relaciones con Israel.

El mandatario expresó dolor «por todas las víctimas, porque queremos ser justos con todos los pueblos y también con el nuestro».

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, expresó su rechazo al «nazismo, el extremismo y el terrorismo, que se alimentan de las mismas fuentes ideológicas», al inaugurar una reunión de la Comunidad de Estados Independientes.


• Nuevas generaciones

Putin, al hablar ante la CEI, que reúne a 12 de las 15 ex repúblicas soviéticas, aseguró que las «nuevas generaciones» deben conocer la « verdad» sobre la Segunda Guerra Mundial, sin referencia al régimen de Joseph Stalin.

«Las nuevas generaciones de nuestros ciudadanos deben saber la verdad sobre los años de la Segunda Guerra Mundial. Conocer la verdad significa estar inmunizados contra la propaganda del extremismo y la xenofobia, de la hostilidad étnica y religiosa», sostuvo Putin.

Putin se reunió más tarde con Bush, con quien se dispensó gestos amistosos. Las recientes polémicas por el estado de la democracia en Rusia, el desafío nuclear de Corea del Norte (ver aparte) y Medio Oriente estuvieron en la agenda.


El ex presidente ruso, Mijail Gorbachov, se hizo eco de quienes pidieron separar el homenaje al aporte de Rusia en la guerra de la figura de Stalin al advertir que las celebraciones por el 60º aniversario del triunfo sobre las tropas del nazismo en la Segunda Guerra deben evitar convertirse en una reivindicación del ex dictador soviético.

«He leído los archivos. Las matanzas ocurrían no porque él no supiera sino porque firmaba condenas a muerte a larga escala y hacía asesinar personalidades eminentes y gente común.

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