11 de julio 2002 - 00:00

Acusan ahora por fraude al vicepresidente Cheney

Acusan ahora por fraude al vicepresidente Cheney
Washington (ANSA, AFP) - Un día después del discurso en el cual el presidente George W. Bush anunciara castigos más duros para las corporaciones que cometan fraudes contables, la Casa Blanca debió salir ayer a defenderse de la denuncia que amenaza sumar al coloso petrolero Halliburton, hasta hace poco dirigido por el vicepresidente Dick Cheney, a la lista de escándalos encabezada por Enron y WorldCom.

En momentos en que se acrecienta el debate político en torno a los fraudes financieros de cara a las elecciones legislativas de noviembre, la organización no gubernamental Judicial Watch presentó una denuncia contra Cheney, quien presidió Halliburton entre 1995 y 2000, por ser «participante directo, cómplice y conspirador en actos fraudulentos, omisiones y artificios contables», señala la demanda.

La presentación indica que el gigante de equipamiento para exploración petrolera «infló» sus ganancias en los libros contables por 445 millones de dólares entre 1999 y 2001.

El portavoz presidencial, Ari Fleischer, afirmó que el gobierno, a través de la Securities and Exchange Commission (SEC), investigará la denuncia sobre Halliburton «hasta dónde ella conduzca», aunque advirtió que, para la Casa Blanca, la acusación «no tiene méritos». «Hablé con los colaboradores de Cheney, que creen que la denuncia está privada de contenido», afirmó Fleischer, poco después que la presentación formal de la demanda en Dallas, Texas, y en el mismo día en que el secretario del Tesoro, Paul O'Neill, dijera que está «furioso con los ladrones y nos aseguraremos de que asuman la consecuencia de sus actos». En ese sentido el Senado aprobó por unanimidad una enmienda que propone 10 años de cárcel por delitos financieros y protege a los empleados que denuncien fraudes.

«Halliburton sobreestimó sus ganancias y causó graves pérdidas a sus accionistas», replicó Larry Klayman, director de Judicial Watch, que representa a dos tenedores de títulos de la empresa. «Mirar para otro lado en el caso del vicepresidente sentará el precedente de que la élite de Washington está más allá de la ley», acusó Klayman.

La cúpula de Halliburton se sumó a la estrategia gubernamental e indicó que «los reclamos en esta presentación judicial son falsos e infundados», según afirmó el jefe de la oficina financiera, Doug Foshee.
Halliburton está siendo observada por la SEC desde mayo último, cuando comenzó una investigación sobre presuntas irregularidades contables relacionadas con los costos de trabajos de construcción en 1998, cuando la empresa era presidida por Cheney. La SEC todavía no presentó cargos por este caso, que son aguardados con avidez por los opositores.

• Lazos

Los demócratas profundizan en estos días las críticas por los sólidos vínculos entre los máximos dirigentes republicanos y los ejecutivos de grandes empresas, y por la supuesta permisividad frente a los fraudes. Según los opositores, los indicios comprometerían al propio George W. Bush y a Cheney en el caso del mayorista de electricidad Enron. En este caso, el primero es íntimo amigo del ex accionista mayoritario Kenneth Lay (alias Kenny Boy), y el segundo fue acusado de favorecer a la compañía en el diseño de la política energética como contraprestación al carácter de Enron de aportante principal a la campaña republicana. Cheney es un ferviente impulsor de la exploración petrolera en reservas naturales de Alaska para disminuir la dependencia del exterior de EE.UU. en el denominado oro negro.

Si bien el Partido Republicano tiene históricos lazos con el mundo empresarial, mucho más sólidos que los del Demócrata, el gobierno de Bush cuenta con mayor densidad de hombres de negocios que sus predecesores de la misma formación política.

Bush por lo pronto tiene una maestría en Gestión de Negocios (MBA) y fue empresario petrolero. Su primera compañía, no muy exitosa, fue Arbuto Energy, en 1976, que fue vendida en 1984 y luego recomprada en 1986 por Harken, de la que el mandatario formaba parte como accionista. En 1990 se volvió a vender y el traspaso fue investigado por la SEC por posible uso de información privilegiada. Además, el secretario del Tesoro O'Neill fue presidente de una gran empresa estadounidense: Alcoa, uno de los mayores fabricantes de aluminio del mundo.

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