Acusan ahora por fraude al vicepresidente Cheney
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La cúpula de Halliburton se sumó a la estrategia gubernamental e indicó que «los reclamos en esta presentación judicial son falsos e infundados», según afirmó el jefe de la oficina financiera, Doug Foshee. Halliburton está siendo observada por la SEC desde mayo último, cuando comenzó una investigación sobre presuntas irregularidades contables relacionadas con los costos de trabajos de construcción en 1998, cuando la empresa era presidida por Cheney. La SEC todavía no presentó cargos por este caso, que son aguardados con avidez por los opositores.
Los demócratas profundizan en estos días las críticas por los sólidos vínculos entre los máximos dirigentes republicanos y los ejecutivos de grandes empresas, y por la supuesta permisividad frente a los fraudes. Según los opositores, los indicios comprometerían al propio George W. Bush y a Cheney en el caso del mayorista de electricidad Enron. En este caso, el primero es íntimo amigo del ex accionista mayoritario Kenneth Lay (alias Kenny Boy), y el segundo fue acusado de favorecer a la compañía en el diseño de la política energética como contraprestación al carácter de Enron de aportante principal a la campaña republicana. Cheney es un ferviente impulsor de la exploración petrolera en reservas naturales de Alaska para disminuir la dependencia del exterior de EE.UU. en el denominado oro negro.
Si bien el Partido Republicano tiene históricos lazos con el mundo empresarial, mucho más sólidos que los del Demócrata, el gobierno de Bush cuenta con mayor densidad de hombres de negocios que sus predecesores de la misma formación política.
Bush por lo pronto tiene una maestría en Gestión de Negocios (MBA) y fue empresario petrolero. Su primera compañía, no muy exitosa, fue Arbuto Energy, en 1976, que fue vendida en 1984 y luego recomprada en 1986 por Harken, de la que el mandatario formaba parte como accionista. En 1990 se volvió a vender y el traspaso fue investigado por la SEC por posible uso de información privilegiada. Además, el secretario del Tesoro O'Neill fue presidente de una gran empresa estadounidense: Alcoa, uno de los mayores fabricantes de aluminio del mundo.




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