Londres (Reuters, The New York Times, AFP) - Una ex ministra británica puso en evidencia a Tony Blair y le generó un escándalo. Gran Bretaña espió al secretario general de las Naciones Unidas,Kofi Annan, antes de la invasión de Irak, confesó la ex ministra Clare Short, lo que significa un nuevo dolor de cabeza para el primer ministro británico por la invasión al país árabe.
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La ex ministra, que renunció a causa de la guerra, pero que estaba en funciones durante el período en que Estados Unidos y Londres buscaban la autorización de la ONU para una incursión militar, dijo que la oficina de Annan era uno de los objetivos específicos del espionaje. «En el caso de la oficina de Kofi, se estuvo haciendo durante algún tiempo», dijo Short a Radio BBC. «Leí algunas de las transcripciones de sus conversaciones.»
Blair reaccionó y dijo que las declaraciones de Short «son muy irresponsables» y que siente «mucho respeto por Annan». «Como nación, estaremos en una situación muy peligrosa si la gente cree que puede revelar secretos o detalles sobre las operaciones de seguridad, ya sean falsas o ciertas», agregó. La ex funcionaria le respondió que «la seguridad nacional británica no está en juego cuando se dice que las llamadas de teléfono privadas de Kofi Annan fueron difundidas de forma incorrecta, y decir esto públicamente no representa un peligro para nadie», afirmó.
•Presiones
Las acusaciones de Short no sólo se refieren a Annan, sino que confirman otros intentos ya revelados por los gobiernos chileno y mexicano. «Hubo que soportar una gran presión. Estados Unidos estaba presionando a Chile y México... Lo que resulta admirable es que estos países no se quebraron.»
En la sede neoyorquina de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se recibió con asombro y estupor las denuncias de una ex ministra británica. El vocero de Annan dijo que su jefe estaría « decepcionado» si se confirma que lo espiaron. «Todo esto debe ser objeto de una investigación de la seguridad en la ONU, y yo creo que lo harán», dijo por su parte el embajador ruso en la ONU, Serguei Lavrov.
La acusación aparece un día después de que Blair desestimó los cargos contra una traductora, acusada de filtrar información confidencial de un memorando estadounidense en el que se pedía ayuda a Londres para espiar a miembros de la ONU antes de lanzar la guerra contra Irak -Chile, México, Camerún, Angola, Guinea y Pakistán-, pero los fiscales del gobierno británico archivaron el caso por falta de pruebas.
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