Washington (EFE, ANSA, Reuters) - El mundo condenó ayer enérgicamente el atentado perpetrado contra la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto, cuya desaparición constituye una grave pérdida para los planes de Estados Unidos para estabilizar la región.
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El presidente norteamericano, George W. Bush, emitió una breve declaración, en la que, con rostro tenso, exigió que los asesinos sean llevados ante la Justicia.
«Estados Unidos condena con dureza este ataque cobarde por parte de extremistas asesinos que están intentando debilitar la democracia paquistaní», dijo.
Hablando desde un hangar adyacente a su rancho de Crawford (Texas), el mandatario republicano señaló que «EE.UU. está al lado de los paquistaníes en su lucha contra las fuerzas del terror y el extremismo. Los instamos a que honren la memoria de Benazir continuando con el proceso democrático por el que ella valientemente dio su vida».
Sin respuesta
Bush, quien no contestó a ninguna pregunta tras su declaración, recordó que Bhutto era consciente de que ponía su vida en peligro cuando decidió regresar en octubre, tras nueve años en el exilio, a Pakistán. «Pero ella renunció a que los asesinos dictaran el curso de su país», añadió.
El regreso de Bhutto a su país y la capacidad de su Partido Popular de Pakistán (PPP) para poder acudir a las elecciones, había sido una de las piedras angulares de la política para Pakistán de la Casa Blanca, país hacia el que destinó ayuda por 10.000 millones de dólares desde los atentados del 11 de setiembre de 2001.
Tras la noticia de su fallecimiento, las reacciones no tardaron entre los aspirantes a la presidencia de los EE.UU. La demócrata Hillary Clinton consideró el ataque «una tragedia» para el país asiático. En el lado republicano, el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani sostuvo que «hay que llevar a la justicia a los asesinos de Bhutto, y Pakistán debe seguir su marcha de retorno a la democracia y el imperio de la ley».
Las condenas se repitieron en todo el mundo, desde la Unión Europea -incluyendo a sus países miembro Francia, Italia, Reino Unido a Rusia, la India -histórico enemigo de Pakistán- y varios países de América latina.
El Vaticano dijo que la noticia del asesinato de la ex jefa del gobierno paquistaní y líder de la oposición «es terrible y participamos en el dolor de la población», según las palabras del responsable de la oficina de prensa, el jesuita Federico Lombardi.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fue convocado de urgencia luego del asesinato de Bhutto.
El secretario general, Ban Ki-moon, se declaró «escandalizado» por el hecho y en una declaración difundida en el Palacio de Cristal condenó «en los términos más fuertes posibles el horrible crimen», pidiendo que los autores sean capturados y procesados lo antes posible.
Rusia también condenó «con fuerza» el atentado, mientras que el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, manifestó su «conmoción» por ese «acto odioso».
Según el primer ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown, el hecho fue cometido «por cobardes que le tienen miedo a la democracia».
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