15 de abril 2004 - 00:00

Advierten sobre giro de Castro para cerrar más la economía

La Habana - Los gerentes de las empresas estatales cubanas han tenido que entregar sus automóviles Toyota y Mitsubishi, y conformarse con vehículos más pequeños o modelos más proletarios, como los Lada de fabricación rusa. Esta reciente medida se engloba dentro de la campaña lanzada por el gobierno del presidente Fidel Castro para recortar las reformas de mercado que en la última década han creado diferencias sociales en la sociedad comunista cubana, oficialmente sin clases.

Hace una década, Cuba plantó las semillas del capitalismo cuando se vio obligada a legalizar la circulación del dólar y permitió cierta iniciativa privada para hacer frente a la crisis provocada por el colapso soviético, de la que la isla ya se está recuperando.

Las corporaciones estatales, sobre todo las relacionadas con el boyante negocio del turismo, adoptaron modernas prácticas empresariales que trajeron aparejados símbolos de posición propios de una sociedad capitalista.

En la mira se encuentran ahora los directivos de esas empresas estatales
, a los que el Ministerio del Transporte les ha enviado una circular especificando qué autos pueden usar. Aquellos vehículos más grandes que un Lada deben ser entregados a los ministerios o a los servicios de protocolo del Estado, según el documento al que tuvo acceso «Reuters».

• Elección

«Los funcionarios cubanos sienten que ya ha pasado lo peor de la crisis y que ha llegado el momento de que el Estado retome un papel más central en la economía», dijo Phil Peters, experto en temas cubanos del Lexington Institute de Washington. «Están eligiendo el igualitarismo frente al crecimiento», añadió, señalando que los socialistas ortodoxos que miraron para otro lado cuando se implantaron reformas de mercado hace una década están volviendo a imponer su política de nuevo.

En la última década, se ha abierto en la isla una brecha entre aquellos que tienen acceso al dólar y los que se han quedado atrapados en la economía en pesos cubanos.

En un país donde el salario mensual medio ronda los 15 dólares y un taxista gana más de los turistas en un día que lo que cobra un cirujano en un mes
, se multiplicaron los pequeños negocios privados de los conocidos como cuentapropistas.

Para cubrir una dramática escasez de servicios, el gobierno otorgó en la última década licencias a muchos cubanos para tener pequeños negocios, desde la plomería hasta un restorán. Pero en los últimos años
se ha reducido el número de licencias concedidas a estos cuentapropistas, algunos de los cuales estaban comenzando a hacer bastante dinero, y se ha vuelto más estricto el control de aquellos que trataban de hacer negocio sin licencia.

Diplomáticos occidentales señalan que
Cuba se está atrincherando económica y políticamente. Ellos resaltan la represión contra la disidencia hace un año y la creciente regulación de la actividad de las compañías extranjeras.

«El número de empresas mixtas disminuyó en 70 el año pasado y este año se producirá un descenso similar. Decenas de miles de pequeños negocios independientes han cerrado en los últimos años», dijo un agregado comercial europeo.

En el sector estatal, que representa 90% de la economía, se está produciendo una recentralización y el gobierno está recuperando el poder de decisión que se había dejadoen manos de las compañías estatales.

Analistas locales señalan que Castro cree que los directivos de las empresas estatales pueden verse tentados por prácticas corruptas y considera que éstos jugaron un papel importante en el derrumbe del comunismo en Europa del Este. Y, según las fuentes, al líder cubano, en el poder desde 1959, le gustaría poner fin a los pequeños negocios privados y a la circulación del dólar.

• Críticas

En discursos recientes Castro ha criticado las costosas importaciones realizadas por empresas estatales y ha justificado el control centralizado del dólar. «La descentralización de la divisa alcanzó niveles más allá de lo previsto, comenzándose a cubrir gastos no indispensables», dijo el ministro de Economía, José Luis Rodríguez, a la Asamblea Nacional en diciembre.

A las empresas estatales, que habían diversificado sus actividades para recaudar más dólares, se le pidió recientemente que se concentraran en su negocio principal, según una circular, enviada por el Ministerio de Economía. Y el año pasado el Banco Central introdujo controles del uso del dólar, prohibiendo a las empresas estatales que lo emplearan para sus transacciones domésticas.

«Es un golpe doble. Primeroles quitan los dólares, y ahora el derecho para hacer negocios y tomar decisiones independientes», dijo un economista cubano. «Estamos volviendo a los años '80, cuando todo estaba centralizado.»

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