21 de noviembre 2008 - 00:00

Afganos añoran ejecuciones en plaza pública

El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, restauró las ejecuciones en el país y, desoyendo los reclamos de organismos defensores de los derechos humanos, abrió la posibilidad de realizarlas en público. Igual que lo que ocurría en el régimen talibán.
El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, restauró las ejecuciones en el país y, desoyendo los reclamos de organismos defensores de los derechos humanos, abrió la posibilidad de realizarlas en público. Igual que lo que ocurría en el régimen talibán.
Kabul - La población afgana, alentada por la decisión del presidente Hamid Karzai de ejecutar a siete condenados a muerte desde principios de mes, pide masivamente que las ejecuciones vuelvan a ser públicas, como era el caso durante el régimen de los talibanes, para luchar contra la criminalidad.

Las organizaciones de defensa de los derechos humanos y varios gobiernos occidentales han denunciado estas ejecuciones, las primeras desde hace un año, alegando las carencias y la corrupción del sistema judicial afgano.

Pero los afganos se han manifestado de forma unánime, y un periódico lo recogió en un editorial bajo el título: «Gracias, señor presidente».

El pasado mes, en una conferencia de mujeres afganas, las participantes le pidieron a Karzai que vaya más allá y que haga públicas las ejecuciones a muerte (en la horca o con pelotón de fusilamiento), como durante el régimen de los talibanes (1996-2001).

En aquel momento, el presidente había rechazado esta posibilidad, pero, el pasado fin de semana, declaró ante la prensa que se planteaba una ejecución pública para los autores de una agresión con ácido contra varias jóvenes de un instituto de la ciudad de Kandahar (sur). Si esta propuesta es aprobada por la Corte Suprema y los responsables religiosos, «aceptaré que las ejecuciones de los que cometieron semejantes actos de barbarie se hagan delante del mundo entero», dijo.

Por su parte, el consejo de mulás del oeste de Afganistán publicó la semana pasada un comunicado pidiendo la ejecución pública de los criminales.

«Eso llenaría de miedo el corazón de los criminales y los crímenes disminuirían», justificó el portavoz del consejo, Faruq Husein.

Para Aiaz Nizai, que predica en una de las mezquitas más importantes de Kabul y da clases en la universidad, Afganistán necesita más que nunca la pena de muerte.

«El Corán prevé que las ejecuciones deben realizarse delante de un grupo de personas, para que éstas saquen la lección y se aseguren de que el crimen no se repita», recordó.

Con las ejecuciones públicas, hay más seguridad de que el verdadero culpable sea castigado, estima por su parte Mohamed Naiem, un habitante de la capital afgana. «Aunque siempre cabe la posibilidad de que la persona sea ejecutada por su oposición al gobierno», se lamentaba.

  • Carencias

    El ministro adjunto de Justicia, Mohamed Qasim Hashimzai, se niega a comentar las carencias del sistema judicial afgano, pero también está a favor de la pena de muerte.

    «En un país en el que 90% de las personas son analfabetas, es una lección para los criminales. La comunidad internacional debe entender que los asesinatos, los secuestros y los actos de terrorismo se multiplican», declaró.

    Según él, al menos 120 condenados a muerte esperan la firma final del presidente Karzai.

    «Karzai intenta reforzar su popularidad entre la población tras el aumento de la criminalidad y el fracaso del gobierno en materia de justicia», estimó en un comunicado Sam Zarifi, responsable de Amnistía Internacional Asia-Pacífico, que lucha por una moratoria en las ejecuciones.

    Recuerda que no existe ninguna estadística que permita afirmar que la pena de muerte es un método disuasorio.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar