13 de abril 2005 - 00:00

Ahora buscan micrófonos en la Capilla Sixtina

Los cardenalesqueasistirán desdeel lunes alcónclave paraelegir nuevopapa visitaronayer la tumbade KarolWojtyla en lasgrutas de laBasílica deSan Pedro.
Los cardenales que asistirán desde el lunes al cónclave para elegir nuevo papa visitaron ayer la tumba de Karol Wojtyla en las grutas de la Basílica de San Pedro.
Ciudad del Vaticano (ASN,EFE,El Mundo) - Ante la posibilidad de que el secreto del cónclave que comenzará el lunes para elegir al nuevo papa sea violado, se realizan ya estrictas revisiones de seguridad y búsquedas de micrófonos ocultos en la Capilla Sixtina y en la residencia de Santa Marta, donde se alojan los cardenales electores.

Si será posible resguardar el silencio pactado por los cardenales es una incógnita que crece debido al desarrollo de sofisticados artefactos de comunicación, como micrófonos minúsculos, telefonía celular y hasta las herramientas de piratería informática para desvelo del Vaticano.

Sin embargo, los «príncipes de la Iglesia» se muestran confiados en que la tradición de reserva no será violada y, para asegurarse, ordenaron que se lleven a cabo minuciosos controles técnicos. Para impedir eventuales grabaciones y filmaciones, expertos examinarán la antigua capilla en presencia del camarlengo español Eduardo Martínez Somalo y tres cardenales asistentes.

• Reiteración

Este procedimiento será reiterado de forma cotidiana durante el transcurso de las reuniones en prácticamente todo el Estado vaticano, ya que los cardenales debatirán y votarán en la Capilla Sixtina, y se instalarán en la residencia de Santa Marta, ubicada a unos 400 metros.

El lunes (18 de abril) el Vaticano será anfitrión de miles de periodistas de todo el mundo, muchos de los cuales estarán interesados en obtener como sea información acerca de las internas de los cardenales, sobre todo si se tiene en cuenta que la elección del nuevo papa estará marcada por el enfrentamiento entre los representantes de la Iglesia «clásica» con los del Opus Dei.

Según el detective privado de Roma,
Giuseppe Mazullo, el Vaticano aumentará el número de miembros de seguridad privados y agentes policiales para evitar que los debates no traspasen las paredes de la Capilla Sixtina y que el cónclave no se convierta en un espectáculo. «La seguridad será muy estricta», señaló Mazullo a la prensa italiana. «Será muy complicado, prácticamente imposible, robar información», añadió.

Pero la seguridad es un asunto que también les concierne a los cardenales. Los miembros del cónclave deberán «conservar el secreto sobre todo lo relativo a la elección, incluso después de haber elegido al nuevo pontífice», según lo decretó el propio
Juan Pablo II en «Universi dominici gregis», un documento que marca las pautas a seguir para conservar el secreto.

Asimismo, en el artículo 58° añade: «Quienes, de algún modo, prestan su servicio en lo referente a la elección, y que directa o indirectamente pudieran violar el secreto -ya se trate de palabras, escritos, señales, o cualquier otro medio- deben evitarlo absolutamente, porque de otro modo incurrirían en la
pena de excomunión 'latae sententiae' reservada a la sede apostólica». Los 115 purpurados con derecho a voto no podrán entablar coversaciones con terceros sobre el cónclave, así como tampoco podrán tener acceso a medios de comunicación, excepto en casos de emergencia.

También tendrán prohibido escuchar radio o mirar televisión y cualquier otro medio que facilite el contacto con el mundo exterior.

Según recientes investigaciones, se ha comprobado que en reiteradas ocasiones personas, fundamentalmente sirvientes, han logrado burlar las medidas de seguridad y han accedido a informaciones. Incluso en 1922, dos miembros de la prensa consiguieron ingresar en el cónclave en el que fue elegido papa Pio XI.

Te puede interesar