Al menos 12 muertos al estallar bomba en el Líbano
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en la calle comercial de Massarif, en pleno centro de la gran ciudad portuaria de Trípoli.
"Todavía no se estableció si la bomba fue activada a distancia o por un sistema de minutería", dijo esta fuente. El artefacto estalló en una calle comercial de Trípoli donde hay más de siete sucursales de bancos, a 1,5 km del barrio de Bab al Tebbaneh, donde desde el mes de mayo se han sucedido los enfrentamientos entre las comunidades sunita y alauita, una rama del chiismo, dejando un saldo de 23 muertos.
El ejército había reforzado su presencia en las zonas de conflicto, el barrio alauita de Jabal Mohsen --cuyos habitantes apoyan mayoritariamente a la oposición dirigida por el Hezbolá-- y Bab al Tebbaneh, de mayoría sunita y bastión de la mayoría antisiria.
En Trípoli, el antagonismo entre esas dos comunidades se remonta a la época de la guerra civil (1975-1990), cuando Bab al Tebbaneh se convirtió en un refugio para los habitantes de la ciudad siria de Homa, devastada en 1982 por el régimen del ex presidente Hafez al Assad después de una insurrección islamista.
En 1986, las fuerzas sirias, que ocupaban Líbano, entraron en Bab al Tebbaneh, matando a 300 personas con la ayuda de los alauitas de Trípoli.
El diputado de Trípoli, Mesbah al Ahdab, declaró a la radio libanesa: "Ahora el blanco son el pueblo y el ejército, antes eran los diputados".
Ahdab se refería a la serie de atentados perpetrados contra diputados y personalidades públicas en los tres últimos años y que fueron atribuidos por la mayoría libanesa antisiria a Siria.
Este atentado tuvo lugar un día después del voto de confianza del Parlamento libanés al gobierno de unión nacional dirigido por Fuad Siniora.
El gobierno de Siniora se formó el 11 de julio, después de una prolongada crisis política entre la mayoría, apoyada por Occidente y la mayor parte de los países árabes, y la oposición, aliada de Siria e Irán. En mayo, esa crisis degeneró en violentos combates, que dejaron 65 muertos, y el país estuvo a punto de hundirse en una nueva guerra civil.
Las relaciones entre Líbano y Siria, la antigua potencia de tutela en Líbano, se deterioraron después de la retirada de las tropas sirias en abril de 2005, dos meses después del asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri en Beirut.




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