Al menos 39 muertos en una serie de atentados contra chiitas en Irak
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En abril de 2009, dos mujeres kamikazes detonaron sus explosivos cerca del mausoleo, con un saldo de 65 muertos.
Desde el martes se cerraron muchas calles de la capital y se cortó el tráfico en algunos puentes sobre el Tigris, lo que no ha hecho más que agravar los atascos.
"La circulación de las motos, de las bicicletas y de las carretas está prohibida en toda la ciudad hasta nueva orden", afirmó el miércoles por la mañana el portavoz del comando de las operaciones de Bagdad, general Qasem Ata, quien aseguró que además había vigilancia aérea.
El miércoles, se frustró un ataque en los alrededores de Abu Graib, a 20 km al oeste de Bagdad. Unos militares abrieron fuego contra un vehículo que se negaba a parar y el conductor hizo estallar el coche, hiriendo a cuatro soldados.
La víspera, hubo seis muertos y 25 heridos en ataques contra fieles chiitas.
En las avenidas de Kazimiya se instalaron tiendas de campaña negras para ofrecer agua, comida y sombra a miles de fieles bajo un sol abrasador, con motivo de unas celebraciones que terminan por la noche.
Hamid Taleb, un desempleado de 47 años, confesó que nada podría impedirle participar en la peregrinación, la segunda más importante en Irak.
"Incluso en la época de Saddam Hussein, cuando estaba prohibido viajar en grupo para la peregrinación, lo hacía campo traviesa", contó.
Vestida con una abaya negra, Um Amir, de 40 años, vino a pie desde Mahmudiya, a 30 km al sur.
"Voy a rezar al mausoleo del imán para que Nuri al Maliki e Iyad Allawi se pongan de acuerdo para mejorar nuestra suerte", explica refiriéndose a los dos pretendientes al cargo de primer ministro, cuyas ambiciones constituyen al parecer una de las causas del bloqueo político en el país desde las legislativas de marzo.
En los alrededores del mausoleo, unos altavoces difunden canciones sobre la vida de Musa Kazim, el séptimo de los doce imanes venerados por los chiitas que murió en prisión en 799 envenenado por orden del califa abasí Harun al Rachid, según la tradición chiita.




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