23 de enero 2002 - 00:00

ALLANAMIENTO DEL FBI EN LA SEDE DE ENRON Allanamiento del FBI en la sede de Enron Allanamiento del FBI en la sede de Enron

Houston (EFE, Reuters) - Cerca de veinte millones de hojas con datos sobre la quebrada Enron habrían sido destruidos por los directivos de la misma compañía y de la auditora Andersen, según reconoció un abogado de esta última. Agentes del FBI allanaron ayer la sede de Enron en Houston tras una petición judicial de accionistas damnificados para desactivar las trituradoras de papel.

El abogado de Andersen, Rusty Hardin, reconoció a la magistrada Melinda Harmon la masiva destrucción de documentos que revelaban la trama de ocultamiento de pérdidas y pasivos que derivaron en la mayor quiebra de la historia de EE.UU. y, paralelamente, en el enriquecimiento de sus directivos.

La magistrada sospecha que aún hoy se siguen destruyendo hojas, por lo que pidió a Andersen y Enron un plan para frenar la eliminación de papeles
. Una ex directiva de Enron afirmó, por su parte, el lunes que la destrucción de documentos comenzó a finales de noviembre y continuó hasta mediados de enero. Maureen Castenada, quien dejó su cargo en la sección de inversión extranjera, indicó que «la destrucción (de documentos) seguía hasta que yo salí, y no tengo idea si continúa».

Los procedimientos se realizaron tras una petición de accionistas de Enron, que acusan a 29 directivos de la empresa por sus posibles responsabilidades en la quiebra.

«Estas son las pruebas destruidas que hemos obtenido de Enron. Se trataba de un fraude contable mayor y ahora fueron encontrados destruyendo la evidencia. Creo que tienen problemas en sus manos», declaró a un numeroso grupo de periodistas William Lerach, abogado que representa a parte de los accionistas de la empresa.

Investigación

La quiebra de Enron es también objeto de una investigación criminal por parte del Departamento de Justicia, mientras está bajo la lupa de varios comités de las dos cámaras del Congreso.

Por primera vez desde que se desató el escándalo, y ante las vinculaciones detectadas de al menos 35 altos funcionarios de la administración Bush con la compañía energética en quiebra, el mandatario estadounidense abordó el tema en público.

George W. Bush
declaró que la Casa Blanca hizo «exactamente lo correcto» en el caso, y que hubo «un par de contactos» entre miembros de su gabinete con ejecutivos de Enron cuando ésta entró en bancarrota, pero que la respuesta fue; «Aquí no hay ayuda». El entorno de Bush tuvo vínculos muy estrechos con altos directivos de la empresa y con el propio Kenneth Lay, su presidente, quien fue el principal apartando a la campaña electoral del actual presidente.

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