Amenazas y debate aún abierto en el régimen

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Estambul - Amirali Hajizadeh, comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria iraní, dijo ayer que el ataque misilístico contra dos bases estadounidenses en Irak fue solo “el inicio de una serie de ataques en toda la región”. En tanto, diferentes reportes indicaron la existencia de un intenso debate dentro del régimen para dar con la respuesta más eficaz al asesianto con drones, el viernes de la semana pasada, del general Qasem Soleimaní, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia.

La idea de vengar a Soleimaní con una acción calculada que evitara cuidadosamente víctimas estadounidenses -y, de ese modo, una respuesta de Washignton- fue el dilema que trataron de resolver los líderes de la República Islámica.

Según la reconstrucción de un diplomático de Teherán, en comparación, hubo quienes hubiesen querido una respuesta al menos equivalente -en otras palabras, un intento de matar a un oficial de alto rango estadounidense-, y otros que, en cambio, apuntaron a una reacción espectacular pero sin consecuencias irreparables. La opción más prudente tendría el sello del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el contralmirante Alí Shmajaní. Su idea era evitar un escenario de “guerra total” que habría puesto en peligro al régimen. En tanto, los que querían una respuesta más dura eran quienes formaban parte del círculo íntimo del guía supremo, Alí Jameneí, preocupado por no parecer “débil” y “no ser recordado como el líder que se rindió a los estadounidenses”. Según analistas, si bien la prudencia ha prevalecido hasta ahora, el juego no parece cerrado y el objetivo de largo plazo sigue siendo la salida de las tropas estadounidenses de la región.

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