22 de marzo 2012 - 11:25

Andalucía, histórico bastión socialista, a punto de girar a la derecha

Tras una campaña marcada por un caso de corrupción que afecta a la izquierda, los andaluces parecen a punto de dar a los conservadores una victoria en las elecciones regionales, un hito histórico en una comunidad gobernada desde hace 30 años por los socialistas.

"Lo que se decide el próximo domingo es si Andalucía tiene un Gobierno que cambia el rumbo y no se resigna a que más de un millón de andaluces no puedan trabajar", dijo el jefe del gobierno conservador español, Mariano Rajoy, en una región muy tocada por el desempleo. Si el Partido Popular (PP) ganan en las elecciones al parlamento regional andaluz, tal como predicen los sondeos, se habrá acabado "el manejo injusto del dinero", afirmó durante un mitin junto a su candidato Javier Arenas.

Desempleo y corrupción son los principales temas del discurso de la derecha, que, si gana, consolidará aún más su poder en España tras su rotunda victoria en las elecciones generales de noviembre pasado. Para los socialistas se trata de una apuesta histórica, ya que corren el riesgo de perder esta región, la más poblada del país con 8,4 millones de habitantes y la última de las 17 comunidades autonómicas que gobiernan en solitario.

Golpeada por el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, Andalucía, que desde los años 60 basó su economía en la expansión del turismo, tiene el récord de desempleo en España con un 31,23% frente al 22,85% del conjunto del país.

La agricultura, el sector tradicional en esta región, no logra absorber a los antiguos trabajadores de la construcción. Así que no es de extrañar que el paro sea la principal preocupación para el 95% de los andaluces encuestados al respecto por el diario ABC, aunque el problema no haya empezado con la crisis actual.

Además del desempleo, el gobierno regional socialista saliente debe defenderse de acusaciones de corrupción. A pocos días de los comicios, una jueza de instrucción decretó prisión provisional para un antiguo alto responsable del ministerio regional de Trabajo y su chofer.

Ambos están acusados de malversación por haberse atribuido y distribuido a discreción, incluso para comprar cocaína, según la prensa, fondos públicos destinados a planes sociales y ayudas a empresas en dificultades.

El presidente saliente, el socialista José Antonio Griñán, no deja de recordar que su gobierno denunció a los presuntos autores de este fraude. Pero una amplia mayoría de andaluces creen que tanto él como su predecesor, Manuel Chaves, son responsables de este caso, según un sondeo publicado por el rotativo El Mundo.

No obstante, cualquiera que sea el resultado de las elecciones, los andaluces deben prepararse para una severa cura de austeridad, en línea con las iniciadas por los gobiernos regionales elegidos en el resto del país en mayo pasado. "Voy a reducir el gasto en todo, menos en esas tres cosas, educación, sanidad y atención social", prometió Arenas.

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