Nueva York (ANSA) - A cuatro meses de la aparición de las esporas de ántrax en el Capitolio estadounidense, una misteriosa enfermedad está afectando desde hace algunos días a diversos funcionarios del Congreso.
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Dolores en los ojos, náuseas, migrañas y sensación de sofocamiento son algunos de los síntomas que provocaron alarma entre el equipo de los diputados y senadores. La epidemia no está circunscrita al Hart Office Building del Senado -el mismo donde el 15 de octubre se abrió la carta que contenía ántrax, y que iba dirigida al líder de la bancada demócrata Tom Daschle-. La alarma que provocó el hallazgo del mortal polvillo derivó en el cierre de ese palacio durante tres meses, hasta que se realizó una total desinfección. El edificio Hart reabrió sus puertas hace apenas dos semanas, y desde entonces la misteriosa enfermedad comenzó a manifestarse entre quienes allí trabajan.
Los médicos del Congreso, que inmediatamente analizaron la situación, indicaron que las posibles causas serían minúsculos rastros de ántrax aún presentes en el aire, efecto de la tarea de descontaminación realizada en las oficinas. El misterioso síndrome afectó sobre todo al Senado, aunque del otro lado del Capitolio, en la Cámara de Representantes, más de 100 funcionarios tuvieron los mismos síntomas.
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