6 de febrero 2002 - 00:00

Arafat quiere que un tanque lo mate

Jerusalén (AFP, DPA, ANSA) - Mirando los tanques israelíes por la ventana desde su oficina de Ramallah, Yasser Arafat confesó que quiere «ser alcanzado por un proyectil», cuando recibe el acoso tanto del gobierno de Ariel Sharon como de los radicales islamistas que reprochan al jefe palestino que los haya tratado de «terroristas».

«Espero que a uno de los tanques que tengo cerca se le escape un disparo, que alcance la habitación donde me encuentro y que me mate. Ya he vivido lo suficiente», dijo Arafat en una entrevista que el Canal 10 israelí transmitió ayer.

Por un lado, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, confía en convencer a su par estadounidense George W. Bush de que Arafat ya está fuera de juego. El israelí emprenderá mañana su cuarta visita a Washington desde que ganó las elecciones el 6 de febrero de 2001. «Tengo la intención de proponer al presidente Bush que ignore a Arafat, lo boicotee y no mantenga contacto alguno con él ni le envíe ninguna delegación», sostuvo Sharon en una entrevista. Israel mantiene a Arafat confinado en Ramallah desde el 3 de diciembre, un hecho avalado por omisión por Estados Unidos, que endureció su postura hacia Arafat al exigirle que ejerza un control más eficaz sobre el terrorismo.

Las críticas también se recrudecieron entre los propios palestinos a raíz de un artículo publicado por Arafat en «The New York Times» el fin de semana, en el que escribió: «Condeno los ataques perpetrados por grupos terroristas contra civiles israelíes. Estos grupos no representan al pueblo palestino o sus aspiraciones legítimas a la libertad. Son organizaciones terroristas y estoy decidido a poner fin a sus actividades».

Por primera vez, además, estimó que había que tener en cuenta las «preocupaciones demográficas de Israel» en relación con el derecho al regreso de los refugiados palestinos de 1948.

En respuesta, un alto responsable del movimiento de Arafat, Al Fatah, indicó que dicho artículo era «verdaderamente un caso lamentable» y que había causado «rencor» entre los palestinos.

El Frente Popular para la Liberación de Palestina estimó, por su parte, que negociar el derecho al retorno «viola el programa de la OLP».

Moderando un poco las críticas, el influyente presidente egipcio, Hosni Mubarak, advirtió que, sin Arafat al mando de los palestinos, sobrevendrían «la violencia y el derramamiento de sangre».
«No defiendo a Arafat, sino la paz y la estabilidad», dijo Mubarak en un encuentro con estudiantes. No obstante, el egipcio reprochó que « hubo oportunidades verdaderas de solucionar el conflicto, pero ninguna de ellas fue utilizada». Destacó que, sobre todo cuando Itzhak Rabin era primer ministro de Israel, habría sido posible un acuerdo, y agregó como una oportunidad perdida las conversaciones de paz en Camp David.

En tanto, tres palestinos murieron este martes linchados en el recinto de un tribunal a manos de una muchedumbre colérica en Jenín, en el norte de Cisjordania.

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