19 de febrero 2004 - 00:00

Arafat tan rico como la reina Isabel

Según el ranking de la revista especializada «Forbes» sobre la riqueza de reyes y déspotas, a Yasser Arafat le corresponde el sexto lugar entre las mayores fortunas. Sólo un puesto por debajo de la reina de Inglaterra. Bancos de Suiza, de islas Caimán y del mismo Israel se benefician de la fortuna del jefe palestino. Su riqueza incluye desde empresas de teléfonos en Túnez hasta acciones de la embotelladora de Coca-Cola de Ramallah, ubicada a pocas cuadras del búnker donde está recluido y en el que forjó su imagen de víctima del ejército israelí. Hace años se pudo legitimar Arafat y hasta obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1994. Hoy el Banco Mundial, el FMI y hasta su ministro de Finanzas están investigando sus cuentas.

Arafat tan rico como la reina Isabel
Nueva York - Yasser Arafat -el hombre que celebra los actos políticos en un viejo edificio semidestruido por el ejército israelí, en ocasiones a la luz de las velas-es el sexto en la lista de la revista «Forbes» de los reyes y déspotas más ricos del planeta, justo detrás de la reina de Inglaterra, Isabel II.

Su fortuna, según estima el gobierno de Estados Unidos, supera los 1.000 millones de dólares y puede que la cifra alcance hasta los 3.000, y es investigada por el FMI, el Banco Mundial y hasta el ministro de Finanzas palestino, Salam Fayad.

Según un especial del programa «Sixty Minutes» de la cadena CBS, Arafat lleva años desviando dinero de los impuestos de los palestinos y de la ayuda internacional hacia sus propias cuentas en Suiza, las islas Cayman e incluso Israel.

Arafat invirtió, por ejemplo, en la embotelladora que Coca-Cola, el símbolo norteamericano por excelencia, abrió en la ciudad de Ramallah hace cinco años.


Los negocios secretos -hasta ahora-de Arafat incluyen una compañía de telefonía móvil en Túnez y fondos de capital de riesgo en Estados Unidos y las islas Cayman. «Arafat reunió dinero de ayuda, transferencias de las tasas en Israel y beneficios de un casino y una embotelladora de Coca-Cola. La mayor parte del dinero parece haber ido a parar a otros.»

El único gasto visible del presidente palestino es en seguridad, por la que paga más de 20 millones de dólares al mes, según su ministro de Finanzas, convertido en una especie de Robin Hood desde que el año pasado obligó a las autoridades a bajar el precio de la nafta, por la que la corrupta Corporación del Petróleo cobraba de forma desorbitada.


• Opulencia

La única que disfruta de una vida de opulencia, según han filtrado las autoridades de Israel, es la esposa del rais palestino, que vive en París con 100.000 dólares al mes.

Desde 1994, la AP recibió en ayuda e inversiones cerca de 4.500 millones de dólares.
«La corrupción está ahí. Hay abusos. Hay mala conducta, y eso es lo que necesitamos arreglar», decía en noviembre Fayaden la CBS. Según los Acuerdos de Oslo, firmados durante la administración Clinton y considerados el gran paso hacia la paz, Israel debía transferir al tesoro de la Autoridad Nacional Palestina el dinero de los impuestos indirectos pagados por los palestinos.

Sin embargo, el think-tank Saban Center, de la Brookings Institution de Washington y cuyo director es Indyk, sostiene que esos fondos pasaron directamente a Arafat y a sus cuentas privadas,
que mantuvo incluso en Israel.

«¿Si tuviéramos una cuenta secreta, la tendríamos en Israel?», preguntaba retóricamente Mohammed Rachid, asesor económico de Arafat.

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