Nápoles, (ANSA). - Eduardo Contini, uno de los mayores jefes de la mafia napolitana (camorra) y uno de los 30 buscados más peligrosos, felicitó a los agentes que lo arrestaron mientras comía una pizza en su refugio "normal" en Casavatore (Nápoles), la casa de una viuda con cinco hijos que no tienen antecedentes.
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Contini, de 52 años, apodado "O Romano" (el romano) y Faccia d'Angelo (cara de ángel), tenía miedo de las escuchas telefónicas y se comunicaba escribiendo en pequeños pedazos de papel.
Para no dejar rastro no quería que le lavaran la ropa íntima. La usaba y, cuando estaba sucia, la tiraba..
A pesar de las precauciones, Contini, considerado jefe indiscutido de un clan activo en varios barrios de Nápoles y máximo exponente de la dirección estratégica de una asociación camorrista llamada "Alianza de Secondigliano", fue traicionado por una "interceptación ambiental" en la que preguntaba qué comida le estaban preparando.
Condenado con sentencia definitiva por asociación mafiosa en 1996, Contini era imposible de localizar desde 2000.
Según las acusaciones, no solo inspiraba nuevos modos de acción "empresarial", sino que había constituido un imperio económico que seguía administrando desde la clandestinidad gracias a sus alianzas con otras organizaciones.
Al parecer, Contini controlaba una cadena de traficantes internacionales de droga.
El coordinador de la Dirección Distrital Antimafia de Nápoles, Franco Roberti, señaló ante la prensa la importancia de la captura de Contini, a quien llamó "la mayor mente criminal de la camorra napolitana" y "un verdadero jefe".
Según el ministro del Interior Giouliano Amato, el arresto de Contini "es un enésimo elemento de una ofensiva lanzada contra el crimen organizado" al que seguirán "muy pronto otros, tanto en Nápoles, como en Sicilia y Calabria".
El ministro de Justicia Clemente Mastella dijo sin rodeo: "Felicito a la policía, sacamos a un sinvergüenza de la circulación: este arresto muestra que las fuerzas de policía y la magistratura no están replegadas sobre sí mismas".
Para Antonio Bassolino, presidente de la administración regional de Campania, cuya capital es Nápoles, el arresto demuestra que se puede "contrarrestar y combatir a la camorra".
La alcaldesa napolitana, Rosa Russo Jervolino, comentó: "Se contribuyó de modo considerable a desencajar aquella red criminal que, con violencia, extorsión y tráfico de drogas hiere y mortifica nuestro territorio".