Ataque suicida en Jerusalén dejó 2 muertos y 149 heridos
Por primera vez en más de 50 años, una mujer palestina llevó a cabo un atentado terrorista en Israel. La atacante, cargada con explosivos, aparentemente una estudiante, se inmoló en pleno centro comercial de Jerusalén, provocando la muerte a un jubilado y heridas a 149 personas, diez muy graves. El serio episodio, el tercero de similares características en cinco días, hace prever una respuesta militar israelí aun más dura que las anteriores, en momentos en que el aislamiento de Yasser Arafat se torna dramático.
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Forenses inspeccionan la escena del atentado, junto al destrozado cadáver de la atacante.
Ningún grupo se hizo responsable del atentado, aunque los expertos estiman por sus modalidades que respondería a la organización Hamas. Uno de los fallecidos es un hombre de 81 años (la otra es la suicida), en tanto que la mayoría de los heridos fue atendido por heridas menores en diferentes hospitales, entre ellos Marcos Sokolov, un sobreviviente de la tragedia del 11 de setiembre en las Torres Gemelas de Nueva York, cuando logró escapar del piso 38 de la segunda torre atacada.
Se prevé ahora una dura respuesta militar israelí cuando aún resuenan las críticas internacionales y de la izquierda local por la arremetida del 10 de enero contra casas del campamento de Rafah, que dejó a cientos de palestinos sin vivienda.
Decenas de manifestantes se congregaron frente a la sede policial palestina en Belén ante el temor de un bombardeo inminente y forzaron la liberación de todos los «prisioneros políticos» que allí se hallaban, incluidos seis militantes extremistas de Yihad.
Israel acusó personalmente al presidente palestino, Yasser Arafat, de ser responsable del atentado. «Arafat es responsable, porque ha alentado a los terroristas a cometer actos suicidas», declaró Raanan Gissin, portavoz del primer ministro israelí, Ariel Sharon. Aludió así a las declaraciones que efectuó el líder palestino el sábado en Ramallah, en donde se encuentra recluido por tropas israelíes, en las que reiteraba su voluntad de acabar su vida «como mártir por la tierra sagrada», palabras no inocuas para los oídos de ciertos jóvenes palestinos radicalizados que creen estar destinados a matar por voluntad de Dios.
• Aliento
En el mismo sentido se expresó en una entrevista con el diario español «La Vanguardia» el presidente israelí Moshe Katzav, al considerar que «Arafat no da las órdenes a los terroristas, pero los alienta».
La dirección palestina condenó en un comunicado el atentado y pidió el regreso inmediato a la región del mediador norteamericano Anthony Zinni, a quien la prensa israelí atribuyó ayer haber llamado «mafioso» a Arafat.
Sin embargo, el pesimismo avanza día a día en el ambiente tanto israelí como palestino. «No hay que ser adivino para saber que lo que ha pasado era inevitable y que lo peor puede estar por venir», afirmó el alcalde de Jerusalén, Ehud Olmert, al tiempo que llamaba a los habitantes de la ciudad a «dar muestras de valor y de prudencia».
«Jerusalén es el blanco preferido de los terroristas porque es una ciudad con población mixta (judía y árabe) y es fácil pasar» desde Cisjordania, añadió.
La nueva ola de atentados se produce tras la liquidación imputada a Israel el pasado 14 de enero de Mohamad Raad Al Karmi, un miembro de un grupo armado vinculado a Al Fatah, el grupo de Arafat.




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