Atentado 11-S: no hubo conexión entre Al-Qaeda y Saddam

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Washington (EFE, ANSA, Reuters, AFP, ANSA) - La comisión investigadora de los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos aseguró ayer que no hay «pruebas creíbles» de un supuesto vínculo entre la red terrorista Al-Qaeda y el régimen del ex presidente iraquí Saddam Hussein.
Esa conclusión entra en conflicto directo con las afirmaciones de la Casa Blanca, que fueron incluso parte (junto con las nunca halladas armas de destrucción masiva) de la justificación para la ocupación de Irak. Según analistas, este entredicho será parte de lo más importante de la agenda preelectoral de aquí al 2 de noviembre, cuando George W. Bush peleará la reelección frente al demócrata John Kerry.

La comisión, conformada por referentes republicanos y demócratas, inició ayer sus dos últimos días de audiencias públicas con la lectura de un informe que detalla la historia del grupo creado por el saudita Osama bin Laden. El informe sostiene que éste exploró en 1994 la posibilidad de una cooperación con Saddam, aunque Al-Qaeda y su fundamentalismo musulmán eran incompatibles con la dictadura secular de Bagdad.

• Refugiados

En aquella época, Bin Laden estaba refugiado en Sudán y apoyaba en Irak a militantes islámicos opuestos al régimen saddamista basados en el Kurdistán iraquí. El gobierno sudanés buscaba mejorar sus relaciones con Bagdad, por lo que pidió a Bin Laden que pusiera fin a ese apoyo e hizo de puente para contactos entre Irak y enviados de Al-Qaeda.

En 1994, según el informe de la comisión, Bin Laden se reunió con un funcionario de alta jerarquía de Saddam y «hubo versiones de contactos entre Irak y Al-Qaeda después de que Bin Laden retornó a Afganistán». Sin embargo, «hasta ahora no tenemos pruebas creíbles de que Irak y Al-Qaeda cooperaran en atentados contra EE.UU.», señaló el documento de la comisión, cuyo informe final se espera para el 26 de julio.

Bush y el vicepresidente
Dick Cheney han insistido -incluso esta misma semanaen que existió una relación entre Al-Qaeda y el régimen de Saddam, derrocado hace más de un año, cuando EE.UU. y el Reino Unido invadieron Irak.

Los atentados de setiembre de 2001, cometidos por 19 terroristas suicidas, 15 de ellos sauditas, causaron unos 3.000 muertos en Nueva York, Pensilvania y Virginia.

El informe de la comisión destacó ayer que «dos allegados a Bin Laden de alta jerarquía han negado firmemente que hubiera vínculos entre Al-Qaeda e Irak».

Por otra parte, la comisión indicó que
«Al-Qaeda sigue muy interesada en llevar a cabo ataques químicos, biológicos, radiológicos o nucleares» contra Estados Unidos.

El informe destaca que el grupo ha sobrevivido a la presión internacional lanzada tras el 11-S, y puede seguir su funcionamiento con mucho menos dinero que los 30 millones de dólares que se calcula empleaba cada año para financiar sus operaciones.

El trabajo de la comisión bipartidaria presentó una inquietante descripción del grupo y de sus campos de entrenamiento. También se-ñaló que la ofensiva terrorista del 11 de setiembre preveía también otros ataques, algunos contra centrales nucleares en Estados Unidos.

Según estableció la comisión en base a información recibida de parte de los servicios de inteligencia y de los interrogatorios a militantes detenidos durante las ofensivas sobre Irak y Afganistán, una «primera versión» de los ataques del 11 de setiembre incluía el secuestro de diez aviones. Los otros objetivos habrían sido, señaló la comisión, las bases de la CIA -en Langley, a las afueras de Washington-, el FBI -en pleno centro de la capital norteamericana-, y edificios de gran altura en la costa oeste.

El plan fue desechado por Bin Laden, quien aprobó en cambio el de menor escala que fue finalmente llevado a cabo, señaló la comisión.

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