Atentado 11-S: no hubo conexión entre Al-Qaeda y Saddam
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George W. Bush ayer entre una multitud en la base de la Fuerza Aérea en Tampa, Florida. Crece la controversia por su política de seguridad a cuatro meses y medio de los comicios de noviembre.
Esa conclusión entra en conflicto directo con las afirmaciones de la Casa Blanca, que fueron incluso parte (junto con las nunca halladas armas de destrucción masiva) de la justificación para la ocupación de Irak. Según analistas, este entredicho será parte de lo más importante de la agenda preelectoral de aquí al 2 de noviembre, cuando George W. Bush peleará la reelección frente al demócrata John Kerry.
Los atentados de setiembre de 2001, cometidos por 19 terroristas suicidas, 15 de ellos sauditas, causaron unos 3.000 muertos en Nueva York, Pensilvania y Virginia.
El informe de la comisión destacó ayer que «dos allegados a Bin Laden de alta jerarquía han negado firmemente que hubiera vínculos entre Al-Qaeda e Irak».
Por otra parte, la comisión indicó que «Al-Qaeda sigue muy interesada en llevar a cabo ataques químicos, biológicos, radiológicos o nucleares» contra Estados Unidos.
El informe destaca que el grupo ha sobrevivido a la presión internacional lanzada tras el 11-S, y puede seguir su funcionamiento con mucho menos dinero que los 30 millones de dólares que se calcula empleaba cada año para financiar sus operaciones.
El trabajo de la comisión bipartidaria presentó una inquietante descripción del grupo y de sus campos de entrenamiento. También se-ñaló que la ofensiva terrorista del 11 de setiembre preveía también otros ataques, algunos contra centrales nucleares en Estados Unidos.
Según estableció la comisión en base a información recibida de parte de los servicios de inteligencia y de los interrogatorios a militantes detenidos durante las ofensivas sobre Irak y Afganistán, una «primera versión» de los ataques del 11 de setiembre incluía el secuestro de diez aviones. Los otros objetivos habrían sido, señaló la comisión, las bases de la CIA -en Langley, a las afueras de Washington-, el FBI -en pleno centro de la capital norteamericana-, y edificios de gran altura en la costa oeste.
El plan fue desechado por Bin Laden, quien aprobó en cambio el de menor escala que fue finalmente llevado a cabo, señaló la comisión.




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