Atentaron contra el vice de EE.UU. en Afganistán

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Kabul (EFE, AFP, Radiaras, ANA) - El vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, resultó ileso ayer en un atentado del que era presumiblemente blanco y que causó al menos 18 muertos y decenas de heridos en la base militar norteamericana de Bagram, en Afganistán. El atentado fue llevado a cabo en la entrada de la base área de Bagram, 60 km al norte de Kabul y sede del cuartel general de las fuerzas de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en Afganistán, cuando Cheney se encontraba en el recinto.

«Oí una gran explosión y rápidamente los agentes de los servicios secretos vinieron a informarme de que un ataque, aparentemente suicida, fue perpetrado en la entrada principal», contó Cheney a los periodistas que lo acompañaban en su viaje.

«Me trasladaron brevemente a un refugio antibombas», dijo el funcionario, que poco después del ataque se trasladó a Kabul para entrevistarse con el presidente afgano, Hamid Karzai.

El balance de víctimas del suceso es confuso.

El ministerio afgano del Interior habló en un primer momento de 18 muertos, tres de ellos soldados extranjeros. Pero después, la coalición internacional especificó que, de los extranjeros fallecidos, sólo dos eran militares, uno estadounidense y el otro surcoreano.

Las fuerzas internacionales señalaron seis muertos afganos mientras un periodista aseguró haber visto al menos once cadáveres. Otras fuentes afganas indicaron que los muertos de esa nacionalidad fueron 15.

El ataque, uno de los más sangrientos perpetrados en Afganistán desde la caída del régimen talibán en 2001, fue reivindicado por teléfono por un portavoz de los talibanes, Yussuf Ahmadi.

«No puedo confirmar la reivindicación de los talibanes. Evidentemente, los talibanes buscan constantemente los medios para debilitar al gobierno. No podemos decir que son inocentes, pero tampoco podemos confirmar su culpabilidad», declaró por su parte una portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.

  • Demora

    Cheney había llegado el lunes a Afganistán procedente de Pakistán y tuvo que pasar la noche en la base de Bagram debido a una fuerte nevada que le impidió viajar a Kabul.

    Por su parte, en Kabul, Cheney subrayó a Karzai que «Estados Unidos se quedará en Afganistán todo el tiempo que sea necesario», al tiempo que aseguró el apoyo de Washington al ejército, la policía y las instituciones afganas.

    El vicepresidente abandonó poco después Afganistán, a donde llegó el lunes, procedente de Pakistán. En este último país se entrevistó con su presidente, Pervez Musharraf, al que pidió que extreme su lucha contra los talibanes y Al-Qaeda en la frontera con Afganistán.

    La coalición extranjera en Afganistán, que dirige Estados Unidos, está integrada por unos 11.000 efectivos, en su gran mayoría de nacionalidad norteamericana, junto a otros 35.000 soldados pertenecientes a la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) de la OTAN.

    Estados Unidos y Reino Unido, los países que más contribuyen a esta fuerza extranjera, prometieron reforzar su contingente para luchar contra los talibanes. Unos 27.000 militares estadounidenses se desplegarán en este país, mientras que el lunes, el ministro británico de Defensa, Des Browne, anunció el envío de unos 1.400 soldados. Unas 4.000 personas, sobre todo insurgentes, civiles y policía afgana, murieron en 2006, el año más mortífero desde la caída del régimen talibán en Afganistán.
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