Auge de cementerios para mascotas en Chile
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Crece el número de cementerios para mascotas en Chile
"Con las mascotas en Chile hay dos tratamientos: la gente que los trata muy mal y gente que los tiene prácticamente como miembros de la familia", destaca el sociólogo Vicente Espinoza.
Ejemplo del primer caso generó en Santiago un problema de perros vagabundos, es decir aquellos que efectivamente no tienen dueño ni casa, unos 50.000, normalmente abandonados por personas que compran cachorros sin pensar en espacios o recursos, y luego terminan abandonándolos. Pero es más frecuente el caso contrario.
"Mirás el terremoto y la gente arrancaba con los animales, con las mascotas, o en las inundaciones la gente también protegía a las mascotas. Es impresionante", cuenta este académico de la Universidad de Santiago.
Pero uno de los países más desiguales de América Latina y donde el salario mínimo mensual es de unos 310 dólares por mes, estos servicios -habituales en el primer mundo- pueden resultar un lujo. Mantener la tumba de un perro grande en Parque de Asís cuesta unos 75 dólares anuales; y 56 para los gatos y otros animales pequeños, con un 6% de reajuste anual. En caso de no renovar el contrato, los animales son trasladados a un mausoleo común.
Para los dolientes de mascotas otra de las opciones son las cremaciones, que incluyen el traslado del animal al crematorio, la incineración individual, y la devolución a domicilio de las cenizas en una urna.
Es el caso de la empresa Iners, un crematorio dedicado exclusivamente a la incineración de mascotas. El precio de todo el proceso es de unos 122 dólares en el caso de un perro de 30 kg.
"El dueño de la mascota puede ir a ver la cremación del animal si quiere", explica la gerente del cementerio y crematorio de mascotas El Pilar, Ester Ergas, que destaca la importancia de que la gente no tenga dudas respecto a las cenizas que recibe.
Por último, la gente recurre a los cementerios virtuales, que es simplemente reseñar a su mascota en Internet, con su foto, fecha de muerte y con algunos mensajes de sus dueños que muestran la desesperanza que les genera la muerte de sus mascotas.
La psicóloga Mónica López, del departamento de promoción de la Salud de la Universidad de Santiago, señala que "todos los rituales funerarios en los seres humanos nos ayudan a elaborar mejor los duelos. En ese sentido darle un espacio a ese animal que ocupó un lugar importante en nuestros afectos es bastante natural", explica.




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