2 de enero 2002 - 00:00

Australia: incendios siguen amenazando a Sydney

Miles de personas fueron evacuadas hoy a causa de los múltiples incendios declarados en Australia, que han arrasado varias viviendas y avanzan hacia Sydney pese a los esfuerzos de 20.000 bomberos y voluntarios.

Nuevos focos incendiarios se han añadido a los abiertos hace días al oeste de Sydney, mientras que los fuegos que avanzan desde el norte se acercan peligrosamente a la ciudad.

Por el flanco sur, las llamas consiguieron introducirse en la localidad de Sussex Inlet, situada en la región de Shoalhaven, a unos 100 kilómetros de Sydney, destruyendo varias residencias y provocando el caos en el área.

Debido a que la situación estaba fuera de control, los bomberos instaron a miles de residentes y veraneantes, que pasaban las navidades en esta población, a que abandonaran sus casas.

Gran parte de los evacuados se verán obligados a pasar la noche en la playa, donde recibirán alimentos transportados por helicópteros, ya que los dos centros cercanos a Sussex Inlet son insuficientes para acoger a los desplazados.

Por el momento se desconoce cuál ha sido la magnitud de la tragedia, pues la única carretera de acceso a la localidad continúa ardiendo sin control por ambos arcenes.

A su vez, a unos 20 kilómetros al norte de Sydney, las operaciones preventivas llevadas a cabo durante la noche del martes consiguieron evitar que las llamas del fuego desatado en el parque de Pennant Hills arrasaran hoy varias residencias.

Sin embargo, tanto en el norte como en el nordeste, las llamas continuaron superando cortafuegos e incluso llegaron a cruzar las carreteras.

Muchos habitantes de la zona evacuaron sus casas cuando el fuego avanzó hasta un cuello de botella que conduce al Parque Nacional de Lane Cove, situado a sólo 10 kilómetros del centro de Sydney, aunque más de 400 bomberos consiguieron controlarlo.

Además, el fuego sigue ardiendo en la costa sur, donde ya ha arrasado 9.000 hectáreas del Parque Nacional de Deua, y el desatado al noroeste de Sydney obligó a evacuar a 600 personas de distintas localidades de la región de Hawkesbury.

En esta última área, los bomberos consiguieron proteger todas las viviendas y los evacuados se encuentran en un camping de la zona.

En las Montañas Azules, al oeste, donde los vientos siguen soplando a 70 kilómetros por hora, el fuego se unió a otro incendio en el Parque Nacional de Nattai, situado a unos 100 kilómetros al suroeste de Sydney, creando un frente de 60 kilómetros de largo con enormes llamas avanzando fuera de control.

Los vecinos de las casas de la zona también fueron desalojados, mientras que "Elvis", un helicóptero cisterna capaz de transportar y lanzar 9.000 litros de agua, evitó que ardiera ninguna residencia.

El fuego ha arrasado desde el pasado día de Navidad unas 123 viviendas, cientos de miles de hectáreas, destruido vehículos, barcas y caravanas, y ha causado la muerte de unos 6.000 animales de granja y un número indeterminado de especies salvajes.

Las autoridades confirmaron que de los más de cien incendios iniciales, unos 80 siguen activos y en su mayor parte fuera de control.

Al menos 40 de ellos fueron provocados y la policía asegura disponer de pruebas que demuestran que el incendio al norte de Sydney fue también obra de pirómanos.

Veintiuna personas, la mayoría niños y adolescentes, han sido detenidas pero la policía no ha querido confirmar cuántos de ellos han sido acusados formalmente.

Mientras, los habitantes de Sydney respiran bajo una incesante lluvia de ceniza y una espesa capa de humo que ha incrementado un mil por ciento los índices de polución, y que ha viajado 2.000 kilómetros hasta alcanzar la ciudad de Auckland, en la vecina Nueva Zelanda.

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