22 de noviembre 2007 - 00:00

Bachelet, mal: se rompe Concertación ya en el Congreso

Michelle Bachelet
Michelle Bachelet
Santiago (AFP, Reuters) - El rechazo del Parlamento a inyectar nuevos recursos al plan de transporte de Santiago, convertido en lo últimos meses en una pesadilla para el gobierno chileno, significó un duro revés político para la presidenta Michelle Bachelet, que vislumbra la amenaza de un desmembramiento de la coalición oficialista.

La última estocada la dio el Senado, que la tarde del martes rechazó entregar en el marco del Presupuesto nacional 92 millones de dólares para financiar al Transantiago, que es operado por empresarios privados pero que para su implementación inicial necesita de subsidios.

La Cámara alta rechazó por 18 votos contra 16 los recursos solicitados por el Ejecutivo, y aprobó una moción para entregarle simbólicamente dos dólares de presupuesto para el próximo año, lo que fue calificado como una «burla» por el gobierno.

  • Desfinanciación

  • La mayoría se logró luego de que dos senadores oficialistas, el ex socialdemócrata Fernando Flores y el demócrata cristiano Adolfo Zaldívar, se alinearan con la derecha opositora, que rechazó en bloque el proyecto. De esta forma, el sistema de transporte -puesto en marcha el 10 de febrero pasado- podría quedar desfinanciado, lo que obligaría al gobierno a decretar una impopular alza de la actual tarifa de 380 pesos (0,74 centavos de dólar), que erosionaría aun más la debilitada popularidad de Bachelet.

    El respaldo a la mandataria -que ha reconocido que el fallido Transantiago ha sido el trago más amargo de su gobierno- ha caído casi 20 puntos desde que se puso en marcha el plan, que redujo a la mitad los autobuses que circulan por Santiago, cambió todos los recorridos y fomentólas combinaciones con el subterráneo.

    El sistema, que aumentó notablemente los tiempos de espera de los pasajeros e hizo más largo los trayectos, amenaza ahora también con desmembrar la coalición oficialista, tras el nuevo alineamiento de fuerzas que se produjo en el Senado. Desde marzo de 2006, por primera vez desde el retorno a la democracia en 1990, el oficialismo contaba con mayoría en ambas cámaras del Congreso, una situación que le permitía cierta holgura para legislar.

    Pero ahora perdió su hegemonía tras la deserción del senador Flores -que se retiró del Partido por la Democracia (PPD) y creó la nueva agrupación Chile Primero- y del demócrata cristiano Adolfo Zaldívar, que encabeza una rebelión interna en su partido en contra del gobierno.
    «Cambiaron los ejes de la política chilena», proclamó ayer el senador Hernán Larraín, presidente de la opositora Unión Demócrata Independiente (UDI).

    El nuevo mapa político le dificultará más las cosas a Bachelet y pondrá a prueba la capacidad negociadora de su gobierno, en visión del analista Patricio Navia. «Volvemos a la normalidad. Desde 1990 hasta marzo de 2006, la Concertación nunca tuvo mayoría en el Senado», señaló Navia.

    «Bachelet tendrá que recurrir a las mismas herramientas de negociación que usaron sus predecesores. Si lo hace bien, debería tener éxito, pero si no logra articular un equipo de ministros capaces de negociar, entonces sus dos últimos años serán muy complicados», agregó.

    Para el presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona, el rechazo al proyecto emblemático del gobierno desnudó que la Concertación «atraviesa por una situación muy delicada».

    «Nosotros no nos vamos a rendir frente a esta alianza espuria que se configuró» el martes, agregó.

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