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8 de junio 2026 - 07:48

Balotaje en Perú: Roberto Sánchez da vuelta la elección y pasa al frente por menos de 36.000 votos ante Fujimori

Con más del 90% de las mesas escrutadas, el candidato de Juntos por el Perú se impone momentáneamente sobre la candidata de Fuerza Popular.

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Roberto Sánchez toma una ventaja de más de 15 mil votos ante Fujimori en una elección con final abierto.

El candidato Roberto Sánchez obtiene una ventaja de 35,143 votos sobre Keiko Fujimori en el balotaje presidencial de Perú, según los resultados oficiales difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Con casi el 95% de las mesas escrutadas, el escenario mantiene abierta una definición marcada por la incertidumbre y la tensión política.

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Un resultado ajustado que mantiene la incertidumbre

Los datos oficiales publicados por la ONPE mostraban a Sánchez con 50,099% de los votos, frente al 49,901% obtenido por Fujimori cuando se había contabilizado el 94,4% de las mesas. La distancia entre ambos candidatos se ubica dentro de un margen extremadamente estrecho y anticipa una definición que podría prolongarse durante varios días.

Más temprano, los estudios de boca de urna y conteo rápido también habían reflejado una elección muy pareja. Tanto Ipsos como Datum otorgaron una ventaja mínima a la candidata de Fuerza Popular, consolidando la percepción de un país dividido en dos bloques prácticamente equivalentes.

La definición podría extenderse durante varios días debido al escaso margen entre ambos postulantes.

A medida que avanzó el escrutinio, la tendencia comenzó a favorecer levemente a Fujimori. Con el 86,2% de las actas contabilizadas, la candidata ya registraba el 51,007% de los sufragios, contra el 48,993% de su rival. Sin embargo, en el tramo final la elección se dio vuelta.

Sánchez se atribuyó la victoria y Fujimori pidió cautela

Mientras continuaba el conteo, Roberto Sánchez salió al balcón ubicado sobre la Plaza San Martín, en Lima, para dirigirse a sus seguidores y reivindicar un triunfo que aún no había sido confirmado oficialmente.

Durante su discurso sostuvo que la jornada representaba una “recuperación de la democracia” y afirmó: “Hoy venció el Perú de todas las sangres, que han venido a recuperar el gobierno para el pueblo”. Además, agregó: “Pueblo peruano, pueblo profundo... hoy nace el hito histórico para acabar con el pacto mafioso que se apropió de nuestro gobierno”.

Horas después, el dirigente insistió en que existía un “empate estadístico” y remarcó que “Nadie puede decir ya gané o ya perdí”, en referencia a la escasa diferencia entre ambos postulantes.

Por su parte, Fujimori evitó proclamarse vencedora y llamó a esperar los resultados definitivos. “No hay un ganador, sería irresponsable definir el resultado ahora”, afirmó. Además, sostuvo: “Sea cual sea el resultado, lo reconoceremos y llamo a la otra fuerza a hacer lo mismo”.

Una elección marcada por la polarización

La segunda vuelta enfrentó a dos proyectos políticos claramente diferenciados. Fujimori, en su cuarto intento por llegar a la presidencia, representó la continuidad del fujimorismo a través de Fuerza Popular. Sánchez, en cambio, concentró el respaldo de sectores populares y rurales con una agenda orientada a reformas estructurales.

Las encuestas previas ya anticipaban una disputa extremadamente cerrada. Los últimos sondeos de Ipsos mostraban una ventaja reducida para la candidata de derecha, aunque el elevado número de indecisos mantenía abierto cualquier escenario.

La elección también volvió a exponer la fractura territorial del país. Mientras Lima y los principales centros urbanos tendieron a respaldar opciones de centroderecha, las regiones rurales mostraron una mayor inclinación hacia las propuestas de izquierda impulsadas por Sánchez.

La elección refleja la profunda división política y territorial que atraviesa Perú.

Seguridad, economía y gobernabilidad, los desafíos que vienen

Uno de los temas centrales de la campaña fue la creciente preocupación por la inseguridad. Fujimori construyó buena parte de su discurso alrededor de propuestas de “mano dura”, con promesas de reforzar la presencia policial y militar, combatir las redes criminales y endurecer los controles fronterizos.

Sánchez propuso una estrategia diferente, enfocada en fortalecer la inteligencia criminal, combatir el financiamiento de las organizaciones delictivas y avanzar en una profunda reforma de la Policía Nacional.

Más allá de quién resulte finalmente ganador, el próximo presidente deberá gobernar un país atravesado por una fuerte inestabilidad institucional. En la última década, Perú tuvo ocho presidentes y atravesó sucesivas crisis políticas que profundizaron la fragmentación partidaria y la desconfianza ciudadana.

Por eso, además del resultado electoral, el gran desafío para quien llegue al Palacio de Gobierno será construir acuerdos políticos y garantizar gobernabilidad en un escenario donde el Congreso mantiene un peso determinante y donde las tensiones sociales continúan siendo una de las principales preocupaciones del país.

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